En las últimas conversaciones climáticas de la ONU, en Bonn, los negociadores avanzaron en algunas áreas, pero no han podido abordar mucho más terreno antes de la gran cumbre climática (COP24) en Katowice, Polonia, en diciembre.

Según el World Resources Institute, quienes participan en las negociaciones ahora deben acelerar el progreso, ya que la 24ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP24) será el momento político más crítico para la acción climática desde que 196 países adoptaron el Acuerdo de París en 2015. La cumbre de fin de año -donde se tomarán las decisiones clave sobre cómo llevar adelante el acuerdo climático determinará si este pacto puede convertir las promesas en realidad y galvanizar la transformación que se necesita a nivel mundial.

Cabe señalar que tres temas dominaron las conversaciones en Bonn, que finalizaron el 10 de mayo: el Rulebook de París (como se le llama al reglamento del acuerdo climático), el Diálogo de Talanoa y la financiación climática.

Obstáculos técnicos y políticos

Para la COP24, se espera que los países finalicen las reglas y directrices que sustentan el Acuerdo de París sobre cambio climático, conocido informalmente como el Rulebook de París. En Bonn, los negociadores trabajaron duro para mantener ese objetivo a la vista. Los enviados reconocen que estas reglas son de importancia crítica porque las directrices bien diseñadas y el apoyo adicional para los países en desarrollo son esenciales para incentivar una mayor acción climática nacional y movilizar plenamente el potencial del Acuerdo.

Sin embargo, una larga lista de obstáculos técnicos y políticos ralentizó el progreso en algunas ocasiones: el gran volumen de temas de la agenda a considerar, reflejado en 270 páginas de notas informales; la complejidad técnica del esfuerzo, exacerbada por complejas interconexiones entre varios elementos del Rulebook; sensibilidades políticas sobre la consecución de un paquete equilibrado; la necesidad de garantizar que los países en desarrollo reciban un apoyo financiero y técnico predecible y adecuado; y cuestiones sobre cómo los países pueden mejorar tanto sus acciones climáticas como la información en sus informes de progreso.

En las próximas negociaciones, los delegados necesitarán analizar cada uno de estos temas respetando las diferentes circunstancias nacionales, capacidades y vulnerabilidades de los países. Esto no es tarea fácil.

Acción climática confiable y justa

Para prepararse mejor para la próxima ronda de negociaciones en Bangkok en septiembre, los copresidentes del proceso deben preparar herramientas para ayudar a avanzar en las negociaciones, que podrían incluir un borrador de texto de negociación. Llegar a esa etapa será esencial para mantener a la mano la adopción del Libro de reglas de París.

A medida que los negociadores continúen formando el Rulebook de París, deben tener en cuenta la imagen más amplia de lo que está en juego. Estas reglas deben intensificar la acción climática global que se persigue de manera confiable y justa. Esto hace que el diseño de un “mecanismo de ambición” sea tan importante como garantizar la igualdad de condiciones con las reglas de transparencia y contabilidad.

Para muchos países en desarrollo, ir más lejos y más rápido solo será posible si se cuenta con el apoyo adecuado, desde el financiamiento climático y la asistencia tecnológica hasta el desarrollo de la capacidad de los expertos dentro del país. Además, está claro que los gobiernos solos no pueden ofrecer las transformaciones masivas que se necesitan en sectores enteros. Por todo ello, el Rulebook debe ser lo suficientemente robusto como para proporcionar la certeza, la claridad y la previsibilidad que las empresas, los inversores y los planificadores necesitan para acelerar sus propias transformaciones con bajas emisiones de carbono.

Bonn, negociaciones del clima

Última ronda de negociaciones climáticas en Bonn.

Ambición mejorada

El Diálogo de Talanoa fue uno de los eventos más esperados en Bonn. Efectivamente, el primer ejercicio de balance bajo el Acuerdo de París, la sesión de Diálogo de Talanoa fue una toma de realidad colectiva sobre el estado de la acción climática, destacando cuánto ha tardado el mundo en limitar el aumento de la temperatura a 1,5-2 ° C. El proceso también comenzó a sentar las bases para que los países fortalezcan sus compromisos climáticos nacionales (conocidos como NDC) para 2020.

Reunir países, ciudades, empresas y la sociedad civil para debatir sobre la transformación climática no tenía precedentes en la historia del proceso climático de la ONU. La presidencia de la COP23 de Fiji (donde surgió esta propuesta de Diálogo) merece crédito por su disposición a desviarse de la norma en estas negociaciones formales para romper los límites y generar confianza.

En ese sentido, la presidencia polaca debería continuar involucrando activamente a actores no estatales sobre cómo mejorar aún más este proceso en la COP24. Dada la escala y la urgencia que enfrentamos para cerrar la brecha de emisiones, el Diálogo de Talanoa debe ir más allá en la COP24 para lograr su propósito de fomentar una mayor ambición.

Financiación

El borrador del Rulebook contiene una serie de elementos financieros. Los negociadores en Bonn trabajaron sobre reglas relativas a cómo los países donantes representan la financiación climática que proporcionan y movilizan en sus informes bienales a la ONU. Otro elemento financiero importante son las comunicaciones bienales de los países desarrollados sobre financiación climática futura.

Los negociadores hicieron algunos progresos en la identificación de tipos de información financiera que estos países podrían proporcionar para ayudar a los países en desarrollo a planificar mejor y tomar medidas sobre el clima, pero hubo un punto muerto sobre si algo debería pasar con estas comunicaciones una vez que se presenten.

Dudas sobre el financiamiento después de 2020

Esto refleja una preocupación más amplia acerca de cómo y dónde se discutirá el financiamiento climático en las negociaciones sobre el clima de la ONU después de 2020, cuando el sistema actual de encuentros de trabajo anuales y de diálogos ministeriales bienales haya finalizado.

Las finanzas serán una parte clave del inventario global que tendrá lugar cada cinco años, pero el mundo de las finanzas se mueve rápidamente. Los países deberían considerar hacer espacio para una discusión más frecuente del progreso para asegurar que todos los flujos financieros, tanto a nivel global como nacional, estén completamente alineados con los objetivos del Acuerdo de París.

Por último, los negociadores elaboraron las diferentes opciones de reformas a la gobernanza, las salvaguardias y las operaciones del Fondo de Adaptación para que pueda funcionar de conformidad con el acuerdo climático.

¿Qué podemos esperar?

Los delegados continuarán donde lo dejaron en una sesión de negociación adicional en Bangkok en septiembre. Allí, deberían acelerar el ritmo de las negociaciones y redactar un borrador de negociación mientras se resuelven las cuestiones que aún persisten.

Cuando se llegue al plazo final de la COP24 en diciembre, todos los países necesitarán adoptar un paquete de acción y apoyo que ponga completamente en marcha el Acuerdo de París.

El indicador de éxito es triple: finalizar un sólido Rulebook de París, un compromiso claro de que los países fortalecerán sus planes climáticos nacionales para 2020 y una señal de que el apoyo a los países en desarrollo continuará aumentando.

Como presidente y anfitrión de la COP24, Polonia debe mostrar el liderazgo prospectivo necesario para lograr un resultado exitoso. Y de aquí a diciembre, todos los países deben utilizar una serie de momentos clave para aumentar la presión política, incluidos el Diálogo climático de Petersberg (una oportunidad anual e informal de los gobiernos para intercambiar experiencias en política climática internacional) y la Acción Ministerial sobre el Clima en junio, la Asamblea General de la ONU en septiembre, además de las reuniones anuales del Banco Mundial y FMI en octubre.

Artículo publicado en wri.org