¡SOS16! La sostenibilidad en mínimos históricos

Quienes firman el informe Sostenibilidad en España (SOS16) del Observatorio de la Sostenibilidad son rotundos en sus conclusiones: dado el comportamiento reciente de España en los indicadores económicos, sociales y ambientales, se requiere urgentemente un cambio en el actual paradigma de gestión. Al incremento en las emisiones de GEI; la destrucción de ecosistemas costeros, el maltrato al recurso hídrico, la mala calidad del aire, por nombrar algunas evidencias, se suma el aumento de la pobreza y la desigualdad y el escaso desarrollo de las energías renovables, la I+D+i, la biodiversidad, entre otros.

Evidencias del cambio climatico España SOS16

Fuente: Observatorio de la Sostenibilidad.

El SOS’16 revela que en la gran mayoría de los indicadores (43 de 55) hay situaciones “francamente deficientes” o existen tendencias negativas y estados defectuosos. El análisis se realizó según el esquema de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas para la Agenda 2030.

De los 55 indicadores analizados, 13 presentan tendencias negativas y estados defectuosos; mientras que 30 desvelan situaciones francamente deficientes. Solo dos obtienen valoración positiva. En 10, se observan atisbos de mejora y buena proyección. Pero ningún indicador opta a una valoración claramente optimista.

En cuanto a la capacidad de España para el cumplimiento de los ODS y sus metas, 14 objetivos plantean metas que precisan un cambio importante en el actual paradigma de gestión. Por su parte, aparecen 3 indicadores que permiten valorar una situación de partida relativamente ventajosa.

Cambios insostenibles de uso de suelo

En el caso de SOS16 se hayan datos inéditos sobre aspectos importantes de la sostenibilidad y de la planificación. Uno de ellos es la conclusión de que “el ecosistema costero ha sido fuertemente transformado”. Alerta sobre “la insostenibilidad de los profundos cambios de uso del suelo” en España, especialmente los relativos a la artificialización en el entorno de las ciudades y en las áreas costeras, debido a la irreversibilidad del proceso.

“Se observan las elevadas tasas de destrucción de ecosistemas especialmente valiosos: la primera línea de costa, territorio fundamental para una de las primeras industrias del país como es el turismo, las zonas de huerta alrededor de las ciudades o las zonas forestales destruidas por la construcción”, indica el OS.

El análisis demuestra “el abrumador aumento de la superficie artificial durante el periodo final de la burbuja inmobiliaria en España”, así como los cambios en la ocupación del suelo por la agricultura y los ecosistemas forestales. En poco más de 20 años se han artificializado en España unas 600.000 hectáreas, casi la misma extensión total que se urbanizó en milenios de historia. En el año 2011, España había acumulado ya un 2,5% de superficie artificial respecto a su superficie total. La superficie agraria alcanzaba el 47% y había un 50% de áreas forestales de diferente tipología, si bien una parte importante de dicha superficie forestal ardió en ese periodo: un total de 3,7 millones de hectáreas. Barcelona, Málaga y Alicante han conseguido colmatar ya (según los datos de satélite de 2011) un 45% de la franja de los dos primeros kilómetros desde el mar.

El clima es el monstruo (que hemos creado)

En el informe se incluyen los principales datos meteorológicos del año 2015, elaborados por la AEMET, que dan cuenta del comportamiento anómalo de las temperaturas en ese año, con una media de 0,93 grados por encima de lo normal, y un episodio climático de altas temperaturas entre mediados y finales del mes de julio. Las precipitaciones también han sido más irregulares.

Destacan también negativamente las emisiones de GEI de 2015, ya avanzadas en el informe Cambio climático del OS, que indican un aumento del 4% respecto a las de 2014, mientras que las de casi todos los países de la UE presentan fuertes reducciones.

50 mayores instalaciones emisores en 2015, SOS16

Salud y calidad del aire

Según el Barcelona Supercomputing Center, una cuarta parte de la población española está sometida a un índice de calidad del aire (ICA) deficiente, malo o muy malo. A saber, a partir de la catalogación ICA “deficiente” existe afección a la salud. Durante todos los días del año 2015 para los que existen datos (341) hubo un 100% de días en que el ICA fue deficiente para una media de 8,7 millones personas. En 165 días (48%) la calidad del aire fue mala y afectó durante ese tiempo a 2,5 millones de personas y 51 días (15%) en que el ICA fue muy malo para una media de 2 millones de personas diariamente. La suma total de población expuesta para días de ocurrencia de dichos ICA alcanzó los 13.577.157 habitantes en 2015, un 29% de la población española.

Tanto el dióxido de nitrógeno (NO2), que afectó 6,3 millones de habitantes, durante 337 días en 2015, como el ozono, que influyó a 5,9 millones durante 179 días, especialmente en verano, se revelan como los principales contaminantes con implicaciones para la salud.

El agua, recurso maltratado

El recurso agua ha sido maltratado durante décadas y especialmente infravalorado en su gestión respecto a la calidad. España solo depura el 84% de sus aguas residuales e incumple otras normativas de la Directiva, por lo que en la actualidad tiene abiertos 4 expedientes en el TJE (el último de 2015) que afectan a la depuración de unos 800 núcleos de población. Esto revela el fracaso en conseguir los objetivos planteados en la normativa y la necesidad de mayores inversiones para mejorar la salud del recurso.

De acuerdo con la Fundación Nueva Cultura del Agua, el estado de las aguas continentales en las demarcaciones hidrográficas se analiza a través de varios indicadores: el Índice de Explotación Hídrica (WEI) se sitúa por encima del 40% (estrés severo según la EEA) debido a las actividades agrarias, responsables del 70% o más de las demandas totales.

El carácter de bien estratégico del agua y la penuria presupuestaria de las entidades locales han hecho crecer hasta el 57% (en 2012 era del 50%) el porcentaje de gestión privada o mixta, tendencia europea que ha producido una amplia contestación social, admitida y apoyada por el Parlamento de la UE debido a su incremento de precio (entre 2010 y 2013 su precio medio aumentó en un 21,2% en España) y a su consideración por la ciudadanía como bien público que ha de estar sometido a la gestión pública.

Con la Directiva Marco se ha perdido hasta ahora una buena oportunidad para alcanzar un futuro sostenible con las aguas. La gestión se ha basado en el aumento de infraestructuras y la realización de grandes obras, en ocasiones innecesarias, en vez de la gestión de la demanda.

Buscador de contaminantes por municipios, SOS16

Puntos negros y elefantes blancos

En el informe SOS16 se han difundido por primera vez en la plataforma CARTODB mapas interactivos que se pretenden actualizar periódicamente a través de aportaciones de ciudadanos y de expertos. Se ofrece una localización de lugares emblemáticos de la contaminación y ejemplo de malas prácticas ambientales (puntos negros), y de infraestructuras sobredimensionadas, absurdas, e iniciativas constructivas e inmobiliarias inacabadas (elefantes blancos). Son un primer peldaño para llevar a cabo ampliaciones y dar difusión a la información mediante desarrollos técnicos adecuados.

Indicadores socioeconómicos negativos

Además de estas y otras novedades se mantienen los análisis, no menos importantes, de los aspectos “clásicos” de la sostenibilidad ambientales, económicos y sociales, si bien organizados en relación con la disposición metodológica de Naciones Unidas. Los indicadores socioeconómicos están todos ellos íntimamente relacionados y comentarlos supone un festival de cifras negativas.

La energía y la imprescindible transición energética es esencial para lograr una aceptable calidad de vida y cumplir los objetivos de cambio climático. Ha disminuido el uso de la energía primaria durante la crisis aunque ahora se ha incrementado ligeramente (se han eliminado usos no absolutamente necesarios debido a la disminución de la actividad industrial y productiva, al empobrecimiento de la población y al encarecimiento del servicio), mientras ha aumentado el uso del carbón, lo que ha provocado un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (el 4% de incremento en el 2015).

La intensidad energética ha mejorado y va en buena dirección (un indicador que ofrece valores positivos y esperanza). Mientras, seguimos teniendo una elevada dependencia energética y se dificulta la evolución de las energías renovables, fotovoltaica y eólica, que han experimentado un parón que pone en peligro el cumplimiento de los objetivos de la UE y de los propios ODS. En este escenario, la pobreza energética no es sino otro síntoma de la pobreza general. Esta variable, al igual que las otras relativas a la pobreza han aumentado.

El empobrecimiento de la población es evidente, advierte el estudio. Durante 2015 los indicadores socioeconómicos no mejoraron significativamente respecto a los valores de 2014 o de años anteriores. Pese a que el desempleo ha descendido en 678.200 personas en 2015 (la tasa cayó desde el 26,9% en 2013 al 20,9% en 2015), ha crecido el número de contratos precarios alcanzando en 2015 su máximo histórico. El número de contratos temporales alcanzó los 17 millones. El paro de larga duración y el paro juvenil (47,5%) se mantienen muy altos respecto a las medias europeas.

Esta situación provoca pobreza en todas sus formas: la insolvencia alimentaria puede afectar en España a 1,9 millones de personas; el 14,8% de la población no puede hacer frente a la compra de medicamentos debido a sus bajos ingresos y al copago (en 2005, ese porcentaje era del 5,4% y a partir de 2013 se mantiene en torno al 15%); el gasto medio por hogar ha disminuido en 4.600 euros entre 2008 y 2014 (- 14,7%); más de tres millones de personas se han desplazado desde la zona central a la parte baja de la distribución de la renta y la renta disponible neta ha pasado de los 17.042 euros a los 15.408 entre 2009 y 2015 (-10,6%). La tasa de riesgo de pobreza ha pasado del 20,4% en 2009 al 22,1% en 2015.

Pobreza y desigualdad

En 2014, casi tres millones de niños y niñas vivían en España en situación de riesgo de pobreza o exclusión; 2,5 millones habitaban en hogares cuyos ingresos estaban por debajo del umbral de pobreza; 1,3 millones de niños y niñas vivían en hogares en situación de pobreza severa; 791 mil sufrían privación material severa.

Por su parte, la pobreza energética en España se ha incrementado en un 22% entre 2012 y 2014, situándose por encima de la media de la UE27 y de los valores de 2007, en un contexto de precios energéticos que nos sitúa como segundo y cuarto país de la UE con precios respectivos más elevados de gas natural y de electricidad domésticos.

Hay que añadir la escasa proporción de vivienda protegida en España respecto a otros países de la UE (apenas un 1,1% frente al 32% de Holanda, el 23% de Austria o el 17% de Francia) y el número de años de salario medio necesarios en España para sufragar su compra (7,4 años en 2015), muy lejos de los 4 años que definirían una ratio razonable.

Caída en los servicios públicos

La falta de medios de vida se agrava con el adelgazamiento de los servicios públicos, que afectan con mayor rigor a los segmentos más desfavorecidos.

Respecto a la sanidad, si bien se mantiene la ratio de médicos por habitante, que en 2014 sigue siendo superior a la media de la UE (370 frente a 332 médicos/100.000 habts), no sucede así con la ratio de enfermeros por habitante, en cuyo ranking España ocupa el 7º peor lugar (508 enfermeros/100.000 habts, frente a los 811 de la UE). Aquí se incumple flagrantemente la proporción de 30% de médicos por un 70% de enfermeras recomendada por la OCDE.

En educación, aspecto indiscutible para un futuro sostenible, se observa también una diminución en los recursos. Desde que en el curso 2012/13 desaparecieron de las aulas públicas 21.899 profesores no ha habido aumentos significativos. La variación entre presupuestos para educación de 2011 y 2016 supone un recorte del 12,64%. El gasto público en educación (como % del PIB) se ha situado en 2015 en el 4,23%, un valor similar al de 2014 (4,25%), según datos del MECD, pero la ratio es aún inferior a la de 2005.

El transporte modal sigue estando basado en el coche y en el camión, olvidando el transporte de mercancías por ferrocarril y habiéndose construido muchas infraestructuras como las radiales sin ninguna finalidad.

Desigualdad y corrupción

Estos datos alertan sobre la desigualdad incrustada de la sociedad española: los índices de Gini y de Palma, sobre ingresos, se han incrementado entre 2009 y 2014: el Palma en 2014 alcanzó el valor de 1,36; el Gini llegó a 33,99 (+6,34% de subida de la desigualdad respecto a 2009). En tanto, la ratio 80/20 creció desde 6,60 en 2009 a 6,34 en 2014, esto es un 15,9% de aumento.

En consumo, los índices de Palma y de Gini indican un repunte de la desigualdad, desde 2013, que se incrementó en 2014 debido al aumento del gasto de los hogares de clase media y de los más acomodados mientras que el realizado por los desfavorecidos continuó disminuyendo.

Además se incluye la variable de la corrupción. Este factor es valorado por la sociedad como segunda preocupación después del paro. España ha descendido varios peldaños respecto a los países del mundo según Transparencia Internacional y los partidos tradicionales acumulan docenas de casos de corrupción en sus filas.

Recortes en patrimonio natural

La insostenibilidad social tiene un paralelismo en lo ambiental, la planificación del territorio y el mantenimiento de los bienes y servicios ecosistémicos y de la biodiversidad. La sostenibilidad de los sistemas productivos está en entredicho a la vista de los resultados de los indicadores ambientales básicos: la gestión de los espacios naturales marinos y terrestres, de los cuales ya se conocen las causas subyacentes de su degradación, continúan en peligro: en 2015, solo en 6 de las 19 Metas de Aichi para la diversidad biológica encontramos una tendencia positiva y, en ocasiones, con escaso grado de cumplimiento. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, competente en materia de biodiversidad, ha sufrido un recorte drástico y superior a la media del resto de los ministerios. Desde 2009, el recorte ha sido prácticamente del 50%.

Partidas como las dedicadas a Parques Nacionales o Protección y Mejora del Medio Natural han sufrido recortes muy severos. La mayoría de los parques naturales cuenta con inversiones inferiores a los 20 €/ha frente a los 26€/ha del año 2010, y se detecta una caída en el número de parques con inversiones superiores a 100 €/ha.

Por su parte, la Red NATURA 2000 contaba en 2012 tan solo con el 15% de planes de gestión aprobados en sus espacios catalogados. En 2015 los niveles son prácticamente los mismos. El sector agrícola y ganadero, que es base para el mantenimiento de una biodiversidad productiva, de la soberanía alimentaria y de la sostenibilidad de los bienes y servicios ecosistémicos en amplios espacios del territorio, sigue teniendo sus luces y sombras: mientras todavía tenemos una importante agricultura y ganadería ecológica o integrada observamos como las producciones salen del país a otros mercados que pueden pagarlas, mientras aquí no se utiliza, por ejemplo, en colegios y comedores de la administración.

Por otra parte se sigue incrementando el uso de fertilizantes y pesticidas año tras año en nuestros campos, lo que influye en el estado preocupante de las masas de agua continentales aludido, y en algunas áreas marinas. Algunos recursos naturales renovables como la pesca deben de ser analizados con detalle, especialmente la sostenibilidad de la pesca extractiva y donde tiene un papel fundamental la conservación de zonas costeras y marinas.

Los incendios forestales siguen siendo el principal factor de disminución de la calidad de los ecosistemas forestales. En el año 2015 ardió el doble de superficie total que en el año 2014 (de 48 mil a 103 mil ha) y tres veces más superficie forestal arbolada que el año anterior (de 9 mil a 33 mil). Además se produjo una importante ola de incendios forestales en diciembre en el norte de España, situación anormal y que asombró a los investigadores científicos del medio natural, de cuyo esfuerzo se nutre el OS para elaborar sus informes.

En relación a la economía circular que implica la reducción de los residuos y el aumento de la recuperación y reciclaje, se analiza que son aceptables las tasas de recuperación y reciclaje de residuos de envases de vidrio o la recuperación y reciclaje de papel y cartón, aunque queda todavía mucho camino por recorrer. El desperdicio de alimentos per cápita continúa siendo elevado.

Es el momento de desarrollar estrategias que optimicen el rendimiento de nuestros hechos y reduzcan los impactos negativos. Los coches, por ejemplo, son los responsables del 35% del total de emisiones de CO2 equivalente en nuestro país y España es el único país en Europa que aún no dispone de una Ley de Transporte Público.

Aunque el cambio climático es el desafío probablemente más importante al que se enfrenta la humanidad, las políticas nacionales y autonómicas de mitigación y adaptación son todavía muy incipientes. Hay que pensar, dice el informe, en las razones de haber perdido el liderazgo en energía eólica (en 2014 se instalaron tan solo 25 MW; en 2015, 2MW) y de mantener la energía fotovoltaica como testimonial dentro del mix energético.

La inversión en I+D+i ha descendido hasta el punto de casi impedir la continuidad de gran parte de los centros científicos: los recursos destinados a ciencia han caído en España un 34,7% entre los años 2009 y 2013 según la OCDE, lo que sitúa a nuestro país como el país europeo que más ha recortado los presupuestos destinados a la investigación científica por debajo de Grecia, Portugal, Italia e Irlanda y con 33 puntos porcentuales por debajo de la media de la UE, que ha aumentado sus partidas de media un 0,16%.

El Observatorio de Sostenibilidad es una entidad independiente y sin ánimo de lucro, integrado por ecólogos, ingenieros, economistas, geógrafos y sociólogos. Su finalidad es analizar y proponer soluciones medioambientales, el modelo productivo y la desigualdad. Sus analistas realizan un informe anual de Sostenibilidad en España desde el año 2004.

Los autores principales del SOS’16 son el geógrafo Carlos Alfonso; el ingeniero industrial Juan Avellaner, el biólogo Raúl Estévez; la ecóloga Ana García; los doctores en ecología, Julia Martínez y Fernando Prieto y el economista José Santamarta.

 

Ecopost, información útil para una economía sostenible.
2019-03-04T13:56:51+01:00 16 agosto, 2016|