Los estados miembros más consistentes con los objetivos del Acuerdo de París son Suecia, Alemania y Francia, según un ranking que publica Transport & Environment relacionado con la posición de los países frente a la Regulación del Esfuerzo Compartido, una normativa vinculante con los objetivos climáticos. España clasifica con un rating de “muy pobre” por su falta de ambición a largo plazo; porque pide aumentar los créditos forestales y además defiende establecer como punto de partida el año 2021 en vez del 2020 como propone la Comisión Europea.

Sólo tres países de Europa están en el buen camino para cumplir el acuerdo climático de París. Según el análisis denominado EU Climate Leader Board se valora la posición de cada gobierno europeo respecto a la mayor legislación sobre el clima de la UE, el Reglamento de Reparto de Esfuerzo (ESR). Suecia encabeza la lista, seguida por Alemania y Francia. En el otro extremo, Polonia, Italia, España y la República Checa debilitan la propuesta de la Comisión, contrarrestando los esfuerzos de Europa para cumplir con el acuerdo internacional.

Ranking UE en Acuerdo de Paris

La ESR es la normativa que cubre el 60% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de Europa y establece objetivos vinculantes de reducción de emisiones para el período 2021-2030 para sectores no incluidos en el sistema de comercio de emisiones, a saber: transporte, edificios, agricultura y residuos. La nueva tabla de indicadores del clima elaborada por Carbon Market Watch y Transport & Environment permite a los ciudadanos responsabilizar a sus gobiernos por las posiciones que adoptan en la herramienta climática más grande de la UE para aplicar el Acuerdo de París.

Femke De Jong, director de política de la UE, de Carbon Market Watch, ha dicho que “los políticos de la UE que se presentan como líderes del clima deben cerrar las lagunas de la legislación climática clave de la UE y presionar mostrando más ambición. Sólo con una acción climática decidida los legisladores garantizarán que los ciudadanos europeos puedan disfrutar tanto de los beneficios significativos de una sociedad descarbonizada como de un aire limpio”.

Muchos países proponen que la ESR sea como un gran juego de contabilidad de emisiones partiendo de una base de referencia engañosa, abusando de créditos forestales o explotando el enorme superávit del sistema de comercio de emisiones.

Carlos Calvo Ambel, analista de Transport & Environment, ha señalado que “esta es la ley climática más importante que permitirá a Europa cumplir el acuerdo de París. Sin embargo, la gran mayoría de los países quieren manipular la ley con lagunas para que puedan seguir funcionando como de costumbre. O Europa sigue el ejemplo de Suecia, Alemania y Francia, que van en la dirección correcta aunque no lo suficientemente lejos, o debemos olvidarnos de nuestro liderazgo climático”.

Un análisis que acompaña al ranking propone soluciones para que la posición de cada país sea más efectiva y compatible con el acuerdo de París.

La clasificación consiste en un sistema de puntos basado en los diferentes elementos de la propuesta, que se ponderan en función de su importancia. Las posiciones de los países provienen de documentos públicos, declaraciones de ministros y también documentos presentados al Grupo de Trabajo sobre Medio Ambiente (Working Party on Environment).

Los Estados miembros están negociando actualmente su posición conjunta sobre el ESR. Una vez que hayan llegado a un acuerdo, se pondrán en marcha conversaciones con el Parlamento Europeo. Se espera que la ley final se adopte a finales de 2017.

Rezagados con Acuerdo de Paris

España

De acuerdo con el análisis por países, España es el vigésimo en la lista, ya que quiere aumentar la brecha en el uso de la tierra y defiende el debilitamiento del punto de partida al establecerlo aún más por encima de las emisiones reales. Además, el país no está planeando ir más allá de su meta nacional de reducir las emisiones en un 20%, ni ha fijado un objetivo a largo plazo.

Factores de valoración y recomendaciones

Punto de partida: España quiere debilitar la propuesta de la Comisión sobre el punto de partida moviendo el inicio de la trayectoria de 2020 a 2021. Esto permitiría la liberación de 249 millones de toneladas adicionales de CO2 durante el período en la UE, en su conjunto, en comparación con la propuesta de la Comisión. → Al respecto, podría mejorar su posición abogando por un punto de partida que refleje mejor las emisiones reales y asegurando que los países que no cumplan con sus metas de 2020 no sean recompensados ​​por el fracaso. Una limitación de cuánto excedente se puede depositar para su uso en años futuros conduciría a nuevos recortes de emisiones.

Uso del suelo: España ha impulsado hasta ahora un mayor papel de los bosques en la ESR, sobre todo para ayudar con la difícil tarea de mantener y mejorar los sumideros del bosque mediterráneo. España quiere hacerlo ampliando aún más las categorías de compensaciones forestales que pueden utilizarse para cumplir los objetivos de ESR (incluyendo las compensaciones de gestión forestal), lo que permitiría más emisiones de gases de efecto invernadero. → Podría mejorar su posición apoyando la reducción o eliminación de la opción de utilizar compensaciones forestales para cumplir con los objetivos de ESR.

Excedentes en ETS: España no figura entre los nueve países que, en la propuesta de la Comisión, están autorizados a utilizar los derechos de emisión sobre el ETS para cumplir sus objetivos ESR, pero parece apoyar la propuesta de la Comisión. → Podría mejorar su posición defendiendo la reducción o eliminación de la opción de utilizar los excedentes de los derechos de emisión de gases de efecto invernadero.

Gobernanza: España parece apoyar la propuesta de la Comisión de controles quinquenales del cumplimiento. → Podría mejorar su posición abogando por controles anuales de cumplimiento y sanciones financieras.

Ambición: España acepta su meta climática de 2030 de reducciones de emisiones del 26%, pero no planea ir más allá, ni tiene un objetivo climático a largo plazo. → Podría mejorar su posición apoyando un mayor objetivo nacional de 2030 (como lo recomienda su propio Parlamento) y un ambicioso objetivo a largo plazo.