Reivindican los beneficios de la ganadería familiar frente a las macro-granjas

La proliferación de la ganadería industrial junto a la desaparición sistemática de la ganadería familiar y de pequeña escala son contrarios a los objetivos de cambio climático, medio ambiente y empleo, advierten colectivos ecologistas, agrarios, ganaderos y plataformas vecinales.

Un debate amplio en el que se ponga sobre la mesa los distintos modelos de producción ganadera, y cuáles son los beneficios e impactos en cuanto al cambio climático, la salud y la generación de empleo es imprescindible.

Por eso, desde Amigos de la Tierra, CAS (Colectivos de Acción Solidaria), COAG (Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas, Justicia Alimentaria y Plataforma Rural han celebrado la jornada “Toda la Carne en el Asador: Ganadería, Cambio Climático y Salud” para reflexionar en torno al papel de la ganadería en el cuidado del medio ambiente, el territorio y la salud de las personas. La jornada ha contado con la participación del sector ganadero, la visión ecologista y de defensa del territorio.

Que el agua y el suelo alimenten personas y no carne barata

Según Blanca Ruibal, coordinadora de Amigos de la Tierra, “el modelo de ganadería industrial importado de EE.UU., que intentan imponer en nuestro medio rural, conlleva fuertes impactos ambientales tanto a nivel local por la contaminación del agua y los suelos como a nivel global. El principal destino del monocultivo de soja que está destruyendo ecosistemas valiosísimos como el Amazonas es la fabricación de piensos. Es necesario que los recursos escasos como el agua y el suelo se empleen en alimentar a las personas y no en seguir inflando la burbuja de la producción de carne barata”.

Por su parte el productor Andoni García Arriola señaló que promover “un sector ganadero con ganaderos y ganaderas profesionales, no con asalariados de macro-granjas, es la mejor garantía para una producción de carne sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Un modelo social de ganadería en el que el valor no se concentre en unas pocas manos y se reparta de forma equitativa y justa entre todos los eslabones de la cadena impulsa la generación de empleo en el medio rural y la fijación de población en nuestros pueblos”.

También es una cuestión de salud

En cuanto a los impactos en la salud de acuerdo a Javier Guzmán, director de Justicia Alimentaria, “el consumo actual de carne, sobre todo procesada, ha desbordado todo límite ecológico y saludable, es decir, su consumo nos está enfermando. En el Estado español habría 270.000 personas menos con dolencias cardiovasculares si el consumo de carnes procesadas fuera el recomendado, 1,8 millones de persones menos con diabetes y se podrían evitar 17.500 casos de cáncer colorrectal”.

Ángeles Santos, presidenta de Plataforma Rural y Ganadera reivindica “que se reconozca la titularidad de las mujeres en las granjas y que se reconozca el papel que ha tenido y tiene en la defensa del modelo de ganadería familiar, social y sostenible”.

Propuestas

Los colectivos además reivindican más investigación en torno a las intersecciones entre el cambio climático y los sistemas ganaderos, dado que actualmente el debate en torno al papel de la ganadería en el cambio climático es confuso ya que coexisten múltiples sistemas de producción animal con características muy diferentes y repercusiones muy diferentes en el problema del cambio climático

Defienden también el establecimiento de límites de tamaño para todas las granjas y especies. “Se necesitan granjas sostenibles y esto pasa por limitar el número de cabezas de ganado por granja y por territorio”, dicen.

Asimismo, los colectivos plantean establecer límites y redistribución de las ayudas para que lleguen de forma más equitativa a las pequeñas y medianas granjas; así como una fiscalidad que grave las externalidades medioambientales de las grandes explotaciones.

Al respecto, piden promover un consumo de cantidad de carne saludable y una fiscalidad coherente con este objetivo, así como que las administraciones realicen una compra pública de alimentos procedentes de modelos agrícolas y ganaderos sostenibles y vinculados al territorio.

Por último, piden a la gestión de los recursos públicos que invierta en infraestructuras, sistemas de distribución, mataderos públicos, locales y en granja y que elimine las barreras normativas que dificultan el comercio local de productos ganaderos de origen local y familiar.

 

Imágenes extraídas de la Estrategia para la producción ecológica 2018-2020, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

 

2018-11-27T13:45:52+00:00 20 noviembre, 2018|