Plantar un árbol, como mínimo

Plantar un árbol no es una tarea especialmente dificultosa, como apunta el mandato popular, que la homologa a escribir un libro o tener un hijo. Al menos esa sensación de cotidianidad es la que quiere transmitir el José Luis Saéz, desde su blog plantararboles.

Saéz tiene un proyecto que define como utópico y que es alcanzar una amplia reforestación, a través de la acción masiva de quienes practican el senderismo, en cualquiera de sus variantes tales como paseos, caminatas, excursiones, grandes o pequeños recorridos y demás andaduras.

Dice este caminante que “todos los días millones de montañeros, de senderistas o de simples andarines se dispersan por la naturaleza en todo el mundo, accediendo a los lugares más recónditos y más alejados de las ciudades. Constituyen una pacífica pero enorme fuerza. Y creo que la única fuerza capaz de reforestar gran parte de nuestro planeta”.

“En sus largos itinerarios encuentran miles y miles de árboles y arbustos de las más diversas especies y acceden a bosques autóctonos que ponen a su disposición millones de frutos y semillas. No tienen más que recolectar algunos de esos frutos, muy pocos y en el tiempo adecuado, desmenuzarlos y extraer las semillas, que podrían enterrar en el camino de regreso, allí donde no haya árboles, allí donde es muy poco probable que lleguen las semillas de otro modo. A veces, sin necesidad de alejarse mucho, en el caso de árboles y arbustos solitarios y dispersos”.

Porque, reflexiona, se puede realizar esta tarea completamente gratis, de manera sencilla. No se necesita «más herramienta que un pequeño objeto punzante para hacer una hendidura en el terreno: la punta de su bastón, una palita, un corto y robusto destornillador. O una estaca o una piedra recogidas in situ», aclara Sáez.

Quienes quieran reforestar, «ni siquiera necesitan compañía. Con un consumo de energía y una dedicación casi insignificantes si lo comparamos con sus largas caminatas, sus difíciles y arriesgadas escaladas, sus pacientes esperas pescando o fotografiando la flora o la fauna del lugar. Si ya disfruta con estas actividades o simplemente fotografiando los bellos paisajes que tiene la fortuna de contemplar, que pruebe a conocer la diversidad y cambiante colorido de las flores, de los frutos y de las semillas que producen las plantas que encuentra a su paso”, señala.

Abundancia y diversidad

Si se produjera este fenómeno con la abundancia y diversidad de las aportaciones, el resultado sería un paisaje «más variado y divertido. Nada que ver con las plantaciones homogéneas, monótonas y aburridas de las repoblaciones forestales efectuadas con fines económicos o de reparación de desastres medioambientales», afirma José Luis Sáez.

En su sitio web encontramos las aportaciones sobre el proceso de sembrar árboles, a través de semillas (reproducción sexual), directamente en el campo, o por plantones o con el método Nendo Dango, idóneo para sitios donde no hay vegetación. O bien, su plantación por reproducción vegetativa (asexual), partir de algunas partes de una planta obtenemos clones de esa planta madre. Esta alternativa puede ser por esquejes o estacas o estaquillas; por acodos, que se producen preferentemente en primavera; o por injertos.

También recomienda hacer la reforestación con la flora autóctona y en sitios que no interfieran con los cultivos u otras actividades particulares. Dispone, por ejemplo de un mapa de las especies originarias más frecuentes en la península ibérica para poner la reforestación a la mano de cualquiera.

 

Especies arboles

Fuente: Carlosblh http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Peninsula_Iberica_bosques1.png

 

Foto portada: http://www.kew.org/science-conservation/research-data/science-directory/projects/dictionary-fruit-and-seed

semillas de bosque

 

 

2020-07-07T11:22:00+02:00 12 noviembre, 2015|