Piden la revisión urgente de las etiquetas de la DGT y el fin del diésel

Los vehículos de gasóleo siguen siendo muy contaminantes. Esta es la conclusión de dos informes que publican Transport & Environment (T&E) y Ecologistas en Acción que aportan evidencias para poner fin a estos vehículos, al cumplirse tres años del escándalo Dieselgate.

En 2015 había unos 29 millones de coches diésel contaminantes en la carretera. Hoy el número de coches y furgonetas diésel es de 43 millones.

Las ONG’s también demandan una revisión urgente de las etiquetas de la DGT, ya que tal como están diseñadas no ayudan a mejorar la calidad del aire de las ciudades.

No hay diésel limpio

El informe Coches con motores: ¿podrán ser limpios alguna vez? demuestra por qué los diésel deben desaparecer. En primer lugar expone que no hay diésel limpios. Incluyendo los que cumplen el límite de NOx cuando se someten a los test reglamentarios, estos producen emisiones tóxicas que se incrementan por un factor de 9 cuando se conducen en carreteras con más cuestas, aceleraciones más frecuentes y mayor velocidad.

Este informe se basa en las evidencias de TRUE Initiative (un consorcio de organizaciones que incluyen la fundación FIA, el ICCT, Global NCAP, T&E y las ciudades del C40), que ha analizado las emisiones reales de vehículos de pasajeros gracias a más de 700.000 mediciones por detección remota en Francia, España, Suecia, Suiza y Reino Unido entre 2011 y 2017.

Por otra parte, “se desmonta el mito de la industria automotriz de que los vehículos de combustión interna modernos no son contaminantes”. Para ello, se exponen los resultados de un muestro de emisión de partículas de más de 1.300 taxis diésel en 8 ciudades de la UE, entre ellas Barcelona.

Este informe demuestra que a pesar de más de 25 años de legislación sobre emisiones, ha habido un mínimo avance en la reducción de la emisión de óxidos de nitrógeno en los diésel. Los nuevos datos de detección remota obtenidos en condiciones reales, recogidos entre 2011 y 2017, muestran que los vehículos de gasolina de más de 12 años y prácticamente todos los diésel son sucios, con casi ninguna reducción en las emisiones de NOx en coches diésel fabricados entre 1996 y 2015.

Los test de gasolina, CO2 y seguridad, también manipulados

Cabe señalar que el Dieselgate se inició cuando los reguladores estadounidenses denunciaron “las trampas de Volkswagen en los tests de emisiones de óxidos de nitrógeno, pero se propagó globalmente para afectar prácticamente a todos los fabricantes de coches de todos los mercados en los que se venden coches diésel. Trabajos posteriores han revelado que los tests de emisiones de diésel no son los únicos manipulados – se manipulan los de gasolina, los de CO2, e incluso aquellos que afectan a sistemas de seguridad”, indica desde Ecologistas.

Cuando saltó el escándalo en 2015 había unos 29 millones de coches diésel contaminantes en la carretera. Tres años después, el número de coches y furgonetas diésel contaminantes continúa creciendo. Este estudio estima que ahora hay 43 millones. La cifra incluye 8,7 millones en Francia, 8,2 millones en Alemania, 7,3 millones en Reino Unido y 5,3 millones en Italia. Muchos de esos vehículos ahora se exportan hacia el este y finalmente irán a África. Si Europa no actúa, los coches diésel de altas emisiones seguirán contaminando.

Isabell Büschel, responsable de T&E en España sostiene que “la industria del automóvil siempre encontrará maneras de evitar test y optimizar resultados. La única manera de asegurar qué coches son realmente limpios es cambiar a vehículos de cero emisiones y electromovilidad”.

Con todo, las organizaciones ambientales coinciden en la necesidad de reducir la flota, fomentar el coche compartido, el transporte público y la bicicleta. Para ello, el informe propone un plan en siete pasos que incluye:

  1. Una acción para mejorar los 43 millones de vehículos y camiones diésel sucios que existen actualmente en las carreteras de la Unión Europea.
  2. Una acción para evitar la venta y utilización de coches altamente contaminantes que no hayan sido convenientemente reparados.
  3. Apoyar a las ciudades para que definan políticas de restricción de acceso de vehículos que se adecúen a sus circunstancias, a la salud pública y medioambiente y ayudarlas a detectar todos aquellos altamente contaminantes por medio de detección remota.
  4. Hacer que los fabricantes contribuyan a un Fondo de Aire Limpio para ayudar a las ciudades europeas a alcanzar los estándares de calidad del aire de la UE.
  5. Reformar la regulación RDE (Real driving emissions) para que sea más representativa de la forma en la que los coches se conducen y utilizan.
  6. Cambiar hacia la obligatoriedad de cumplimiento de los estándares de emisión de la UE en base al rendimiento del vehículo durante toda su vida útil, utilizando test independientes durante el uso, además de inspecciones técnicas periódicas y reforzadas.
  7. Un nuevo límite de emisiones Euro 7.

Las tarjetas de la DGT a examen

Por su parte, Ecologistas en Acción ha presentado el informe ‘Mentiras vestidas de etiqueta Distintivos ambientales de la DGT (etiquetas) y emisiones en condiciones reales’. En este documento, la organización demuestra cómo las etiquetas de la DGT, tal como están diseñadas en este momento no solo no cumplen con su cometido, sino que contribuyen a que haya más vehículos contaminantes en nuestra flota.

El análisis da cuenta de las debilidades de los test que han tenido que pasar hasta ahora los vehículos para demostrar que cumplían con los límites establecidos en esa normativa. Estas debilidades, y la poca fiscalización de las autoridades, han permitido que vehículos que son mucho más contaminantes de lo permitido pudieran homologarse y estén hoy en nuestras carreteras.

“Estos vehículos diésel, teóricamente limpios, son muy contaminantes: en algunos casos tanto como los matriculados hace más 15 años. Esto desmonta el mito que los fabricantes de automóviles promueven al afirmar que el problema de la contaminación es debido a la antigüedad de la flota. Pero también invalida totalmente la clasificación de vehículos en función de su potencial contaminador de la DGT- las famosas etiquetas-, ya que están basadas precisamente en la citada homologación”, señala la ONG.

En su parte final, el informe incide en la necesidad de actuaciones contundentes, ya que el diésel sigue vivo. En 2017 todavía se vendieron cerca de 700.000 vehículos diésel.

La entidad propone reformar las etiquetas, en la que se incluye un cambio de denominación para los vehículos ECO y 0 emisiones, porque, según afirma Nuria Blázquez, autora del informe, “ningún vehículo a motor es ecológico, y los del gas menos aún”.

Lo más grave de esta situación es, a juicio de Ecologistas, “que se sigue mintiendo a consumidoras y consumidores, con la falsa información de que los diésel son poco contaminantes.

“Dentro de unos años todas estas personas tendrán problemas si quieren vender sus coches. Tal vez no les permitan circular en su ciudad. Pero se les dice lo contrario en la publicidad y en los concesionarios. Y el que tengan una etiqueta C apoya esa mentira”, explica Blázquez.

 

2019-03-04T13:32:07+02:00 9 septiembre, 2018|