Son 71 países los que patrocinan la declaración “Hacia un Pacto Mundial para el Medio  Ambiente” y que ha aprobado la Asamblea General de las Naciones Unidas recientemente.

Con esta resolución, explica Alexandra Farbiarz Mas de Terraqui, se abren las puertas a buscar un instrumento internacional de derecho ambiental vinculante que pueda utilizarse dentro y entre los Estados.

El Pacto Mundial por el Medio Ambiente nace de la necesidad de dotarse de un instrumento internacional jurídico único de protección. Surge durante la conferencia de París sobre el Clima (COP21), celebrada en diciembre de 2015, en la que 195 países firmaron el primer acuerdo vinculante mundial sobre el clima, así como de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que también fueron adoptados por Naciones Unidas en el mismo año.

Tras una votación solicitada por Estados Unidos, la Asamblea General aprobó la resolución “Hacia un Pacto Mundial para el Medio Ambiente” el pasado 10 de mayo, con 143 votos a favor, 5 en contra (Estados Unidos, Federación Rusa, Filipinas, Siria y Turquía) y 7 abstenciones. Es una resolución presentada por Francia para abordar, en primer lugar, posibles lagunas en el derecho ambiental internacional.

El proyecto del Pacto Mundial fue elaborado por una red internacional de expertos, con representación de todos los continentes. El 24 de julio de 2017, se hizo una presentación pública del documento ante el presidente francés. Este grupo de expertos está presidido por Laurent Fabius, presidente del Consejo Constitucional Francés y ex-presidente de la COP21, apoyado por la comisión de Medio Ambiente del Club de Juristas de Francia, primer think tank jurídico del país vecino.

Un texto único y coherente

El Pacto Mundial parte de la observación de que el derecho internacional sobre el medio ambiente está fragmentado y se sustenta sobre múltiples convenciones y declaraciones internacionales. La iniciativa francesa pretende la creación de un nuevo instrumento, elaborado conjuntamente con todos los miembros de Naciones Unidas en un texto único y coherente.

Según la delegación gala, que presentó el Pacto Mundial ante las Naciones Unidas el 19 de septiembre de 2017, este texto podría convertirse en el primer acuerdo internacional jurídicamente vinculante, reuniendo y armonizando el conjunto de derechos ambientales en un solo documento. El objetivo es que los gobiernos tengan a disposición un instrumento esencial que les ayude a poner en marcha los diferentes principios y normas ambientales en su jurisdicción.

Recordemos que no es la primera vez que se ha intentado lograr este hito jurídico de reunir todos los principios de las convenciones internacionales en un texto con carácter vinculante y de obligado cumplimiento.

Primero, se propuso en 1987 con el informe Bruntland “Nuestro futuro común” en el que había una lista resumen de “Principios jurídicos para la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible” (Anexo 1, p.381 o en inglés en este enlace ). Y después, en 1995, con el proyecto de Pacto internacional propuesto por la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza (UICN).

No debe olvidarse que el Acuerdo de París, alcanzado en la COP21, es el primero de los que se han conseguido hasta ahora para hacer frente al cambio climático con carácter vinculante a nivel internacional, si bien Estados Unidos se ha retirado del mismo.

Aun así, resulta necesario que se elabore un instrumento jurídico eficaz y vinculante por lo que se entiende que la presente resolución viene a dar salida a una las lagunas más importantes que existen actualmente desde el punto de vista del derecho internacional, habida cuenta de las problemáticas ambientales y, por, ende económicas y sociales a las cuales se enfrenta, local y globalmente, la humanidad, concluye Farbiarz.

 

ONU, asamblea general

Asamblea General de la ONU.