La economía del Donut, una vía para el desacoplamiento absoluto

Si queremos reducir el uso de recursos naturales y energía en términos absolutos, se necesita una estrategia de suficiencia, o de límites reflejados en la imagen de un donut, para complementar los enfoques de eco-eficiencia y economía circular, sostienen los expertos de Friends of the Earth Europe, Riccardo Mastini y Leida Rijnhout en Euractiv.

Abordar el consumo excesivo de recursos naturales es un gran desafío para la Comisión Europea y los Estados miembros. El estilo de vida de la mayoría de los europeos depende de la gran cantidad de recursos que se importan del Sur global. Esto último va asociado al daño ambiental y las amenazas a los medios de subsistencia de las comunidades locales, con los conflictos resultantes. Por ello, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible tiene como objetivo encontrar soluciones a estos desafíos y coloca la igualdad y la justicia como las prioridades.

La economía del donut, limites planetarios

 

En consecuencia, es necesario reducir urgentemente el consumo excesivo de recursos naturales en Europa. Dos estrategias de la UE abordan este desafío: la Iniciativa relativa a las materias primas y el Paquete de economía circular. La primera se centra, entre otros, en tener más materias primas extraídas en la zona comunitaria, por ejemplo a través de la «minería urbana«, y ser menos dependientes de terceros países.

La economía circular, por su parte, comienza con el concepto de que los residuos en general, una vez tratados adecuadamente, pueden volver a ser un recurso, formando así un ciclo en la cadena de producción-consumo.

Pero la suposición central que subyace a la economía circular es la posibilidad de separar el uso de los recursos naturales del crecimiento económico. El término «desacoplamiento» define la tendencia por la que la producción de bienes de consumo utiliza progresivamente menos energía y materias primas debido a los aumentos en la eficiencia y el reciclaje.

¿Desacoplamiento relativo o absoluto?

Según los defensores de este punto de vista, no existe un choque irreconciliable entre el crecimiento económico y la preservación del medio ambiente: podemos conseguir un pastel y también comerlo. Sin embargo, hay que hacer una distinción entre desacoplamiento relativo y absoluto. El desacoplamiento relativo significa usar menos recursos naturales por cada bien económico producido.

Pero esta tendencia al mismo tiempo reduce los costos, lo que permite a los productores obtener, con las mismas cantidades de insumos, una mayor cantidad de bienes que luego se venden a precios más bajos para que los consumidores aumenten la demanda. Básicamente, parte o la totalidad de los recursos ahorrados a través de aumentos en la eficiencia y el reciclaje son anulados por el crecimiento económico.

Por el contrario, el desacoplamiento absoluto se produce cuando el uso de los recursos ecológicos disminuye en términos absolutos a lo largo del tiempo. Esta situación es esencial para que la actividad económica permanezca dentro de los límites ecológicos. Pero es difícil encontrar evidencia de desacoplamiento absoluto en cualquier parte del mundo.

Si queremos ser realistas, tenemos que admitir que nuestra economía es «entrópica» y no puede ser circular porque la energía no se puede reciclar y los materiales solo hasta cierto punto.

Esto también significa que tenemos que aceptar el concepto de ‘límites para el crecimiento’. Una investigación publicada en PLOS One comparó los datos históricos y las proyecciones modeladas para demostrar que, en última instancia, el crecimiento en el PIB no puede disociarse del crecimiento en el uso de materiales y energía.

Por lo tanto, es engañoso desarrollar una política orientada al crecimiento en torno a la expectativa de que el desacoplamiento sea posible. Pero aún más preocupante, dado la enorme publicidad que el concepto de economía circular disfruta actualmente entre los legisladores de la UE, los hallazgos publicados en Journal of Industrial Ecology apuntan al hecho de que las actividades de economía circular pueden aumentar la producción total, contrarrestando parcial o totalmente sus beneficios.

El temido ‘efecto rebote’

Esto sugiere que la economía circular sufre un «efecto de rebote» similar a las estrategias de eficiencia energética. Así como los procesos de producción más eficientes pueden conducir a precios más bajos y, por lo tanto, a una mayor demanda de productos, un uso más eficiente de los materiales puede hacer que los productos sean más baratos y, por lo tanto, más atractivos.

Si bien los cambios técnicos logran reducir el impacto por unidad, en general, el crecimiento económico anula en gran medida el beneficio ambiental.

Entonces, si queremos reducir el uso de recursos naturales y energía en términos absolutos, se necesita una estrategia de suficiencia para complementar los enfoques de eco-eficiencia y economía circular que hasta ahora han sido el foco principal de la formulación de políticas de la UE sobre la sostenibilidad.

El término «suficiencia» se refiere a una estrategia de introducir limitaciones importantes a las tendencias insostenibles -en particular al consumo excesivo- además de un énfasis en la justicia distributiva para que todos en este mundo tengan un acceso igualitario a los recursos naturales y la energía para satisfacer sus necesidades, señalan Mastini y Rijnhout.

“Si somos serios en revertir el rebasamiento actual de varios de los límites planetarios, no hay escapatoria de aceptar la ‘economía de la suficiencia’, o en un lenguaje más moderno, la ‘economía del donuts’” (la teoría creada por la economista Kate Raworth).

Esto implica una nueva dirección para las sociedades, que se organizarían y vivirían de forma diferente a la actual. La transformación de la suficiencia implicaría que las personas trabajen menos horas en empleos remunerados, compartan trabajos y servicios en muchos casos y lleven estilos de vida más sociables y menos materialistas en general.

Aunque la actividad económica sería más localizada, el estado tendría un papel relevante tanto para limitar el uso de materiales y energía como para redistribuir el ingreso y la riqueza.

Un elemento esencial de un sistema económico sostenible y equitativo, es que «si limitamos el crecimiento del PIB, la única forma de aumentar los ingresos monetarios para los menos favorecidos de la sociedad es a través de un proceso de redistribución reduciendo el ingreso y la participación de capital de los más ricos y cambiándolo a los más pobres», agregan.

La economia de la suficiencia

Suficiencia o eco-eficiencia

En su informe completo, Mastini y Rijnhout explican que la suficiencia es la fase más difícil de la sostenibilidad. No es tan ideológicamente compatible con la actual lógica de mercado como la eficiencia, que siempre permite el crecimiento a través de ser mejor en lo que estás haciendo. La suficiencia, por el contrario, te obliga a pensar cómo arreglártelas con menos y aun así ser económicamente exitoso.

Como la eficiencia presenta serias limitaciones debido al efecto de rebote (es decir, que cada aumento de eficiencia actúa como una disminución de precios y estimula el crecimiento que podría contrarrestar las ganancias de eficiencia), la verdadera sostenibilidad solo puede lograrse si la suficiencia, como política industrial a nivel macro y la acción corporativa a nivel micro, se convierte en parte de la ecuación.

En conjunto, la eco-eficiencia y la suficiencia pueden ofrecer lo que se puede denominar el ‘doble desacoplamiento’: disminuir los requisitos materiales y energéticos del crecimiento económico (eco-eficiencia) y al tiempo generar más prosperidad con menor crecimiento económico (suficiencia).

Acceso al informe: Sufficiency, moving beyond the gospel of eco-efficiency.

 

2018-04-17T15:40:57+02:00 30 marzo, 2018|