La industria del petróleo y gas ve a la eólica offshore más estable ante el COVID19

La confluencia entre los riesgos del mercado global y los esfuerzos de mitigación climática están llevando al sector de combustibles fósiles al mundo de las energías renovables.

En un artículo reciente, uno de los colaboradores seniors de la revista Forbes, Ken Silverstein, señala que los mercados de petróleo y gas están atrapados por el exceso de oferta y la caída de los precios, sin mencionar la pandemia global. Lo cual indica la necesidad de ser más receptivos a los cambios en el clima energético. La buena noticia -agrega- es que estas señales apuntan a una mayor inversión en energías renovables, específicamente en energía eólica marina.

Un nuevo informe de Wood MacKenzie dice que se invertirán US$ 211 mil millones en energía eólica marina en los próximos cinco años, una inversión que se ajusta a las compañías de petróleo y gas, ya que conocen muy bien estas zonas donde se ubicaría la infraestructura. Y como el coronavirus lo está demostrando, esas compañías buscan diversificar sus carteras.

El Departamento de Energía de Estados Unidos estima que la energía eólica marina tiene una capacidad de 2.000 gigavatios en ese país. De momento, están conectados 30 megavatios frente a las costas de Rhode Island, en la Block Island Wind Farm. Ahora mismo, el estado de Nueva York está solicitando luz verde para 800 megavatios de proyectos eólicos marinos, algo que conducirá a 2.400 megavatios de dicha potencia para 2030.

Si bien EE.UU. puede no ser el más idóneo para la energía eólica marina, los mercados globales pueden tener mejores oportunidades. De hecho, China está aumentando su mercado, mientras que Japón, Corea y Taiwán se encuentran en las primeras etapas de desarrollo. India también está haciendo incursiones. Sin embargo, Europa es el modelo a seguir internacional, con más de 18.000 megavatios de capacidad en alta mar.

Parque Lillgrund en Suecia. Imagen de Tomasz Sienicki.

Preguntas obvias

El principal obstáculo, explica Silverstein, son los altos costos asociados. En algunos casos, el precio de la energía eólica marina es dos o tres veces más alto que la energía eólica terrestre, según Navigant Consulting. Sin embargo, la industria está trabajando en desplegar turbinas eólicas más grandes para lograr un mejor valor.

“El cambio a una economía baja en carbono presenta la cuestión de qué papel jugarán las compañías de petróleo y gas en esta transición, y cuáles son sus opciones estratégicas en el más inmediato y a más largo plazo”, sostuvo Luke Fletcher, analista senior de CDP. El reciente anuncio de la noruega Equinor que espera invertir del 15% al ​​20% de sus gastos de capital en nuevas soluciones energéticas para 2030, es un símbolo de este cambio.

La energía verde no es tan volátil

Wood MacKenzie sostiene que los inversores de petróleo y gas a menudo esperan retornos de dos dígitos y los inversores de energía renovable anticipan resultados más modestos. Pero como muestra el escenario actual, lo que sube también puede bajar: el petróleo y el gas están ayudando a arrastrar a la economía mundial debido a su vulnerabilidad al coronavirus. Simplemente, los proyectos de energía verde no son tan volátiles, dado que los desarrolladores pueden vender su producción bajo acuerdos de compra de energía a largo plazo.

Por su parte, las compañías de combustibles fósiles gastaron el 1,3% de sus presupuestos para 2018 en mercados de energía eólica y solar o almacenamiento de baterías. Y el CDP indicó que Equinor, Total, Shell y Eni de Europa obtuvieron el puntaje más alto por liderar la transición baja en carbono, mientras que el CNOOC de China, el Rosneft de Rusia y el Marathon Oil de EE.UU se quedaron más atrás. En suma, dice que las compañías de petróleo y gas han invertido US$ 22 mil millones en energías alternativas desde 2016.

Las compañías eólicas y de petróleo y gas en alta mar pueden ser una buena combinación. Pero quedan algunos obstáculos. Si bien puede ser menos complicado construir turbinas en el océano, los desarrolladores aún deben conectar la electricidad a la transmisión. Y eso significa construir cables submarinos antes de conectarlos con las redes que están en tierra.

“Hoy en día, la mayor parte de la actividad se agrupa en las plataformas costeras de Europa, China y el sur de Asia, y América del Norte se está poniendo al día”, dicen los autores de Wood Mac. “Lo que llamó la atención de muchos inversores de petróleo y gas es el gran potencial de la energía eólica marina y el hecho de que los desarrollos eólicos se ubican en las áreas maduras y bien establecidas (el upstream, el sector de exploración y producción) que ya conocen bien”.

La confluencia entre los riesgos del mercado global y los esfuerzos de mitigación climática están trabajando para llevar el sector del petróleo y el gas al mundo de las energías renovables. La energía eólica marina es un beneficiario, una tendencia que podría tener profundas implicaciones tanto en el extranjero como en Estados Unidos.

 

 

2020-03-20T12:45:10+01:00 18 marzo, 2020|