La ganadería sostenible recupera tierras sobreexplotadas en Colombia

La Orinoquía es una región de 25 millones de hectáreas de sabanas y humedales en el este de Colombia. En los últimos años, se ha registrado una conversión a gran escala del suelo para aumentar la producción de ganado, aceite de palma, cacao, caucho y arroz. Entre 1990 y 2015, más de 1 millón de hectáreas de bosque, principalmente en el departamento del Meta, fueron taladas para crear tierras de pastoreo, aumentando las emisiones de carbono derivadas de la conversión de tierras.

Por otro lado, los regímenes de precipitaciones están cambiando y los fenómenos climáticos extremos son cada vez más comunes, poniendo en riesgo la producción agrícola. Pero un enfoque denominado agricultura silvopastoril, que integra los árboles, el forraje y el ganado, puede ayudar a los productores agrícolas a adaptarse a los desafíos de un clima cambiante. Los diversos beneficios de este método incluyen un ganado más saludable, mayor cantidad de suelos ricos en nutrientes y menores emisiones de gases de efecto invernadero.

En un momento en que la necesidad de proyectos agrícolas sostenibles en la zona es más urgente que nunca, el gobierno colombiano, con el apoyo de la Iniciativa sobre Paisajes Forestales Sostenibles (ISFL) del Fondo del Biocarbono del Banco Mundial, ayudará a ampliar las actividades promovidas por el Proyecto Ganadería Colombiana Sostenible en toda la región de la Orinoquía. La iniciativa abarca también otras cuatro ecorregiones de Colombia.

De maestra a ganadera

María Gladys Apolinar nunca esperó tener su propia explotación agrícola a su edad. La maestra de escuela primaria de 73 años, ya jubilada, transformó un terreno heredado en un «paraíso» agrícola sostenible en el departamento del Meta.

“Nunca pensé tampoco que a mi edad volvería a la escuela”, señaló. Después de la muerte de su marido, esta productora sintió un llamado a aprovechar al máximo la tierra que este le dejó. En 2016, se inscribió para participar en un proyecto que fomenta la ganadería sostenible.

Y quizás no hay mejor muestra del éxito del proyecto que la finca de 7 hectáreas, que se ha convertido en un ejemplo clarísimo de los sistemas silvopastoriles en acción. La ganadera también ha sembrado cacao alrededor del perímetro de su terreno, y estos árboles proporcionan sombra para su ganado, pollos y conejos. Además, ha plantado setos en las inmediaciones de sus pasturas para que sirvan como una forma de “cerca viva”. Y está cultivando plantas, como ranúnculo de la pradera, que proporcionan un suplemento de alto contenido proteico para sus 10 vacas cuando pastan.

Apolinar rota su ganado cada tres días para que el pasto se regenere de manera natural, y esto produce un forraje más rico y un ganado mejor alimentado y más saludable. Ha aprendido también a usar el estiércol de sus animales para producir fertilizantes orgánicos. “Aquí no se desperdicia nada”, aseguró. Estas prácticas rinden frutos: la producción de leche aumentó de alrededor de 1 litro por vaca en 2016 a 7 litros por vaca en 2019 gracias a este enfoque.

Por último sostiene que la agricultura sostenible se ha convertido en una búsqueda profundamente personal. “Antes de que mi esposo muriera, me dijo que no quería que vendiera la tierra”, recordó con la voz entrecortada. “Sé que he hecho realidad lo que él deseaba. Cumplí mi tiempo como maestra y ahora pasaré el resto de mi vida haciendo esto”.

 

 


 

2020-03-03T10:51:06+01:00 28 febrero, 2020|