Investigadores de la Universidad de Zurich han desarrollado una “prueba de estrés climático” para las instituciones financieras. Concluyen que debido a que las exposiciones combinadas son grandes, una mejor divulgación puede no ser suficiente para mitigar el riesgo. Lo que importa es el momento y la credibilidad de la aplicación de las políticas climáticas.

El cambio climático trae nuevos riesgos para las inversiones financieras, en particular para los fondos de pensiones. Un equipo de investigación internacional coordinado por la Universidad de Zurich ha desarrollado una “prueba de estrés climático” para las instituciones financieras. Los resultados sugieren que, si bien una mejor divulgación de la información financiera relevante para el clima puede mejorar la estimación del riesgo, se necesita la introducción temprana de políticas climáticas estables para mitigar el riesgo.

A raíz de los acuerdos climáticos de París de 2015 para limitar la temperatura mundial por debajo de los 2 ° C por encima de los niveles preindustriales, muchas partes interesadas, gubernamentales y privadas, han abogado por la introducción de políticas para mitigar el cambio climático. Esto afectaría directamente al sector de combustibles fósiles y de servicios públicos, pero también expondría indirectamente a muchos otros sectores económicos, en particular a los sectores intensivos en energía. El sistema financiero puede verse afectado debido a su exposición a las empresas en forma de acciones, tenencias de bonos y préstamos. Sin embargo, el impacto de las políticas climáticas en el sistema financiero ha permanecido poco claro hasta ahora.

Una prueba de estrés

El equipo internacional de investigadores liderado por Stefano Battiston, profesor del Departamento de Finanzas de la Universidad de Zurich, ha desarrollado una nueva metodología de prueba de estrés climático basada en redes para evaluar los riesgos climáticos de las carteras de inversiones, condicionadas a escenarios políticos. “Nuestro método permite extender estadísticas familiares de riesgo para instituciones individuales, como el Value at Risk, para dar cuenta de los riesgos derivados del cambio climático y las políticas climáticas, tanto a través de exposiciones directas e indirectas como de la red de contratos financieros”, dice Battiston.

El análisis se basó en los datos a nivel microeconómico de las participaciones en renta variable de todas las sociedades cotizadas en la UE y en Estados Unidos de los inversores financieros individuales, en los datos de balance de los 50 principales bancos europeos y en las exposiciones financieras a nivel sectorial.

Gran efecto combinado en los fondos de pensiones

Los investigadores encontraron que las exposiciones de todos los tipos de inversores financieros al sector fósil en sus carteras de acciones son limitadas (es decir, del 4% al 13%). En particular, la exposición directa de los principales bancos de la UE a los sectores de combustibles fósiles y de servicios públicos es pequeña (es decir, un valor en riesgo de un 1% del capital de los bancos y una pérdida máxima del 7% del capital entre bancos), aun cuando se tengan en cuenta la red de obligaciones interbancarias. “Es improbable que el efecto directo de las políticas climáticas en los sectores de combustibles fósiles y de servicios públicos cause fallas en los bancos o tenga efecto dominó sistémico en el sistema financiero. Por lo tanto, los bancos de la UE no deben temer la introducción de políticas climáticas“, agrega Battiston.

Por el contrario, las exposiciones combinadas de la cartera de inversiones de los inversores financieros a los sectores relevantes para la política climática son grandes (es decir, entre el 45% y el 47%). Por otra parte, las exposiciones de los inversores financieros entre sí también importan porque amplifican el riesgo. En particular, los fondos de pensiones tienen exposiciones indirectas a través de sus participaciones en fondos de inversión.

Las políticas climáticas rápidas y estables no implican un riesgo sistémico

Los resultados sugieren que la divulgación de información financiera relevante para el clima es necesaria para mejorar las estimaciones de riesgo y crear los incentivos adecuados para los inversionistas. Sin embargo, debido a que las exposiciones combinadas son grandes, una mejor divulgación puede no ser suficiente para mitigar el riesgo. Lo que importa es el momento y la credibilidad de la aplicación de las políticas climáticas. Stefano Battiston concluye: “Un marco político temprano y estable permitiría un ajuste más suave de los precios de los activos y el surgimiento de ganadores y perdedores netos en la transición hacia una economía baja en carbono”.