España no avanza en economía circular y cambio climático, dice la UE

La productividad de las pymes en los recursos, el uso circular de las materias primas, la gestión de residuos, la financiación pública a la ecoinnovación, los objetivos de reducción de emisiones son ámbitos en los que Unión Europea observa deficiencias que España debería enmendar.

El pasado 5 de abril, la UE hizo públicos los informes sobre la aplicación de las políticas y normas de la UE en materia de economía circular, naturaleza y biodiversidad, calidad del aire y calidad de gestión del agua para cada uno de los 28 países que conforman la UE. Alexandra Farbiarz Mas de Terraqui analiza los datos relacionados con la aplicación de la normativa ambiental en el ámbito de la economía circular y cambio climático en España.

De los principales indicadores de la aplicación de la normativa ambiental, en cuanto al uso circular de materias primas secundarias, Farbiarz destaca que en España llegó al 8,2% en 2016 (en la UE la media se sitúa en un 11,7%). Sin embargo, en 2010 era del 10,4%. Ha habido, pues, una regresión. Este dato es preocupante habida cuenta de la dependencia de materias primas del extranjero.

En relación al empleo en la economía circular, España se sitúa por encima de la media de la UE en personas empleadas en la economía circular con un 2,02% del total del empleo frente al 1,73% de Europa.

Comportamiento medioambiental de las pymes

La productividad de recurso no se cumple en las pymes

Sobre la productividad de los recursos, que calcula la eficiencia de la economía en el uso de materiales para producir riqueza, se indica que es mayor que la media europea situándose con un 2,80 Eur/Kg (la media europea se sitúa en un 2,04 Eu/Kg). No obstante, la eficiencia en el uso de los recursos no se cumple en el ámbito de las pymes españolas y en este sentido, España se sitúa por debajo de la media a tenor de los resultados que indica el Small business act (SBA), una iniciativa marco general para el desarrollo de la política de la UE en relación a las pequeñas y medianas empresas.

Cabe señalar que España aún tiene un borrador de Estrategia de Economía Circular para el 2030, si bien se realizó un plan de actuación para el 2018-2020 de economía circular al que se destinaron 632 millones de euros donde la reutilización del agua se llevaba el 57% de este presupuesto. El plan también quería armonizar los impuestos autonómicos lo que contribuiría a incentivar la aplicación de la jerarquía de los residuos, así como actualizar las normas en residuos de la construcción y demolición.

Las Comunidades Autónomas se han mostrado activas a la hora de crear sus propias estrategias de Economía Circular. Andalucía, Cataluña, Extremadura y Madrid ya las han aprobado.  Más recientemente, Navarra adoptó el pasado 3 de abril la Agenda para el desarrollo de la Economía Circular en Navarra 2030 y el  País Vasco la está ultimando.

Buenos puestos en ecolabel y EMAS

Por otra parte, en septiembre de 2018, España contaba con 30.488 productos y 232 licencias registradas en el sistema de etiqueta ecológica de la UE. Es, pues, el país más con más productos con dicha etiqueta de toda Europa, representando el 43,6% del total del etiquetado ecológico europeo. Es también el tercer país con mayor número de organizaciones registradas en el Sistema Comunitario de Gestión y Auditorías Ambientales (EMAS), con 821 organizaciones, por detrás de Alemania e Italia.

En el lado opuesto, la ecoinnovación, España ocupa el puesto número 16 en Europa, retrocediendo en 3 puestos respecto al 2013. Así pues, esta asignatura, que atañe al primer eslabón de la jerarquía de residuos, necesita de un fuerte empujón si realmente se quiere avanzar en la economía circular.

Esta situación se explicaría por las barreras políticas y normativas, entre las que se remarcan la necesidad de armonizar normas y definiciones para todos los tipos de industrias. Y por otra parte se siente la falta de apoyo y de estímulo de los gobiernos en esta cuestión.

Asimismo, falta sensibilización ambiental entre proveedores y clientes, así como en las pymes.

También hay una dificultad de acceso a la financiación privada por parte de las pymes dada la falta de financiación pública.

Por otra parte, se observan barreras tecnológicas, de infraestructura y personal especializado.

Sin embargo, España sigue de cerca los avances en materia de diseño ecológico en el seno de la UE, sobre todo en el ámbito de la eficiencia energética en el que presentó el segundo Plan Nacional de Eficiencia Energética para el que se ha marcado un objetivo del 24,7% para 2020, 4,7 puntos más por encima de los objetivos que demanda la propia UE.

Faltan instrumentos en gestión de residuos

En la gestión de residuos municipales, España genera 462 Kg de residuos municipales por año y habitante, es decir 25 kg menos que la media Europea, según indican las cifras de Eurostat. Sin embargo, el 54% de ellos va a vertedero. La incineración aumentó hasta un 13% en 2017 y el reciclado de materiales aumentó un 18% (la media europea es del 29%) y se compostó el 15% (2 puntos por debajo de la media europea).

Así pues, para llegar al objetivo de reciclado del 50% de los residuos municipales, España debe incrementar sustancialmente el reciclaje para superar el nivel del 34% actual, muy dispar, por otra parte, entre CCAA.

Por otro lado, este país está bajo el punto de mira de la Comisión Europea porque sigue habiendo muchos vertederos ilegales.

Si bien existe el Plan Estatal de Gestión de Residuos 2016-2022, la falta de instrumentos del cumplimiento limita a las autoridades nacionales a hacerlo efectivo.

Emisiones de España y UE

Objetivos climáticos en duda y todavía sin ley

En cuanto al cambio climático, el estado español no superó las asignaciones anuales de emisiones (AEAs) durante el periodo 2014-17, y es probable que tampoco llegue a conseguirlo para 2020, si bien pone en duda que se reduzcan un 26% respecto al 2005 para el 2030, por lo que el informe requiere que se hagan esfuerzos adicionales en este sentido. España hizo también una Hoja de Ruta de los Sectores Difusos a 2020 para llevar a cabo un control sobre dichas asignaciones. Actualmente ya trabaja para los objetivos 2030-2050.

Por otro lado, con la convocatoria de elecciones, se ha parado la tramitación de la ley sobre Cambio Climático y Transición Energética que ha quedado, por ahora, como anteproyecto de ley. Veremos qué ocurre con ella después de las elecciones. Anteriormente se había redactado la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia 2007-2012-2020.

Revisión de la política medioambiental por parte de la Comisión Europea. Informe de España.

 

2019-05-08T19:40:36+02:00 2 mayo, 2019|