El cobre en el patio de Chile

En territorio chileno se encuentra el 28% de las reservas mundiales de cobre. En la actualidad, la minería representa el 13% del PIB y el 57% de sus exportaciones; siendo la mitad de ellas cobre. Por su parte, China compra el 48% del cobre mundial y adquiere casi el 40% del metal extraído en Chile.

Sacudidas en los mercados de valores aparte, el potencial de crecimiento del gigante asiático hace prever una demanda relevante de dicho mineral en las próximas décadas, aunque la caída actual de los precios de commodities esté replanteando algunos proyectos  de explotación. El caso es que China ha establecido la meta de alcanzar el 65% en la tasa de urbanización para el año 2050. Esto se traduce en que 300 millones de residentes rurales se convertirán en residentes urbanos.

El cobre es materia prima de diversas industrias, la mayoría relacionadas con el consumo futuro: electrónica, telefonía, energías renovables, motores eléctricos, líneas eléctricas, ordenadores, dispositivos de comunicación en general, cuidado de la salud. Sobre todo, al cobre se le relaciona con el urbanismo. Si estos planes de crecimiento se mantienen, China en particular, y el mundo en general, necesitarán más cobre.

Demanda mundial de cobre

 

Producción de cobre por países

En este horizonte expansivo aparecen, al menos, tres nubarrones. El primero de ellos se refiere a la escasez o la probable ausencia, de recursos de agua fresca en las regiones con mayor potencial minero. El segundo, tiene que ver con la matriz energética del país y los crecientes niveles de emisión de CO2 de las centrales térmicas alimentadas por carbón, gas y diésel. Y el tercero, se corresponde con el nivel de inversión que debe realizar, sobre todo, la empresa estatal Codelco, para reducir las emisiones de dióxido de azufre (SO2) en instalaciones de fundición y refinería. A estos retos, se suma la necesidad de atender las demandas de los habitantes que pueden verse afectados por la actividad minera o energética, en distintos puntos del territorio chileno. En su propio patio trasero.*

El agua fresca

Sostiene un reciente estudio del World Resources Institute (WRI) que Chile es uno de los países con mayor riesgo de sufrir estrés hídrico en las próximas décadas. Con las actuales políticas de desarrollo económico y el incremento de las temperaturas y sequías, este país pasaría del 52º puesto, con un nivel medio-alto en materia de estrés hídrico y un 2,89 de índice de estrés en 2010; a un nivel de estrés extremadamente alto en el 24º lugar, con un índice de 4,45 de un máximo de 5. 

Ranking de estrés hídrico año 2014

 

proyecciones de estres hidrico

De acuerdo con la Comisión Chilena del Cobre  (Cochilco), la mayor cantidad de proyectos de explotación de cobre en Chile están destinados al procesamiento de concentrados de cobre, los que son intensivos en el consumo eléctrico y en recursos hídricos.

Los grandes proyectos mineros contemplan a futuro un mayor uso de agua de mar en sus operaciones, aunque eso suponga una inversión más alta (capex) y mayores costos operativos (opex). Se requiere de mucha energía (y de emisiones de CO2) para bombear agua de mar, desde el océano Pacífico, en algunos casos 200 kilómetros hasta los 3.800 metros de altura en la Cordillera de Los Andes.

De todas maneras, se prevé que en el año 2025, el 36% del consumo de agua en la minería va a provenir del mar. Hoy, la cuota del origen marino del agua, en la minería del cobre, llega al 16%. Tal vez esa cifra sea aún discreta, teniendo en cuenta el panorama entregado por el WRI y las demandas del recurso para consumo humano y la agricultura, ya que es el mercado el que calibra los derechos de uso, y, por ello mismo, pueden  alcanzar precios muy elevados. No obstante, hay normativas que quieren proteger las necesidades de agua de las comunidades. Habrá que aplicarlas.

Las regiones con mayor escasez hídrica, que son Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins tienen un potencial de producción de cobre igual a las reservas de Perú y China juntos. No por nada, Cochilco proyecta que el consumo de agua fresca en 10 años más será un 21% superior al actual.

consunmo agua mineria proyecciones

Miguel Durán, director de la Escuela de Minería de la Universidad Central, afirma que «los estándares medioambientales y sociales de la minería en Chile probablemente estén dentro de los mejores del mundo, pero son de reciente aplicación».

Para quien fuera el CEO de Anglo American en Chile, en la minería de cobre, los mayores márgenes de ganancias se encuentran en la producción de concentrados (en vez de los más conocidos cátodos), y que contienen aproximadamente un 30% del metal rojo. Cabe señalar que el cobre se encuentra generalmente como calcopirita, un recurso natural compuesto por cobre, hierro y azufre.

Calcopirita

Calcopirita, la mena de cobre más presente en Chile

La minería chilena produce un 80% de concentrados de cobre y un 20% de cátodos, listos para su uso. Explica Durán que ello es porque se observa una situación similar a la estructura de negocio del mercado del petróleo, donde la explotación de crudo (upstream) tiene mayor margen de ganancia que la refinería (downstream). A saber, los países que más fundición y refinería de cobre están haciendo son Japón y China.  Esta instalaciones permiten llegar a obtener cátodos con un 99,9% de cobre no sin antes emitir al aire el SO2.

Las fundiciones y refinerías se encargan de convertir los concentrados en cátodos. Las que hay en Chile en su mayoría pertenecen a Codelco y están en Chuquicamata; Potrerillos, Chagres, Ventanas, y Caletones. También existe Alto Norte de Glencore Xtrata y Paipote, de Enami. Una nueva ley obliga a capturar el azufre emitido al aire por estas fundiciones y/o refinerías en por lo menos una tasa del 95%, para el año 2018. Para ello, Durán calcula una inversión de unos 2.000 millones de dólares. Sin embargo, explica el académico se está negociando aplazar dicho límite, por ejemplo para el año 2025, a cambio de capturar el 98% de SO2, como mínimo, lo que implicaría un coste de unos 5.000 millones de dólares.

 

Miguel Duran

Miguel Durán

 

Y la energía renovable

El agua y la energía son considerados «insumos críticos» para la minería chilena. Cochilco calcula que, de acuerdo a las inversiones que se están realizando en la minería del cobre, la demanda de electricidad en el año 2025 será un 63% superior a la demanda del año 2015.

Explica Miguel Durán que Chile tiene el costo de la energía eléctrica más alto dentro de los países llamados mineros, después del Congo. Y además existe «una matriz energética muy poco amistosa con el medio ambiente. La energía hidroeléctrica ha ido bajando por distintos factores. A cambio, han ido aumentando las térmicas con carbón, gas natural y diésel».

 

tarifas electricas

 

proyeccion consumo electrico mineria chile

Hasta ahora, este país no ha diversificado sus fuentes energéticas, a pesar de su potencial en energías renovables no convencionales (ERNC), tales como la solar, la eólica y la geotérmica, entre otras. Se espera una solución más económica en la intermitencia. En la actualidad la hidroelectricidad y los combustibles fósiles generan el 97% de la energía. Esto significa que el país debe importar el 75% de su suministro de energía primaria en forma de petróleo, gas y carbón.

De acuerdo con la International Renewable Energy Agency, la capacidad instalada de energía eólica en Chile llega a los 836 MW y la solar a los 370 MW en año 2014. En tanto, el gobierno chileno proyecta  que para el año 2025, las ERNC participarán en un 19% en el parque de generación de energía, con 1.629 MW en energía eólica y 1.150 MW en energía solar previstos.

Lo cierto es que el abastecimiento de agua y energía en una gran (y demandante) industria como la minera, dependerá en cierta medida de las políticas de apoyo del estado chileno y también de una iniciativa privada que, si no quiere perder competitividad, deberá invertir en proyectos que garanticen el suministro de sus instalaciones. Parte de esa competitividad vendrá de la eficiencia en el uso de estos recursos críticos. La otra parte, provendrá de planificar sosteniblemente, a largo plazo, y actuar ahora.

* Patio trasero: aludimos a la expresión inglesa Not in my backyard que señala el fenómeno de no aceptar alguna actividad o proyecto por peligroso o porque implique afecciones importantes al ecosistema, pero que de todas formas se haga uso de dicha actividad.

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Foto portada: Universidad Católica del Norte.

Lupa

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2017-12-15T17:38:46+01:00 7 septiembre, 2015|