Confinamiento: energías renovables superaron el 70% de aportación en electricidad

Durante marzo y abril el consumo de energía eléctrica final cayó un 17,6% y el consumo total en términos de energía final el 45%, sobre los mismos meses de 2019, según estimaciones del Observatorio de la Sostenibilidad (OS).

La demanda eléctrica en abril ha sido la más baja en los últimos 18 años y en términos de energía final desde la crisis de petróleo de 1973; estos retrocesos han inducido una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero del 42% asociadas a la energía.

En abril también se alcanzó el máximo histórico de penetración diaria de las renovables: un 70,9%. Su aportación superó el 70% durante más de 7 horas, confirmando la estabilidad de la red en esas condiciones extraordinarias.

La generación fotovoltaica logró atender al 27,6% de la demanda, un hecho que se produce por primera vez desde que existen datos y que señala el camino de las próximas décadas.

La crisis de la COVID-19, con el posterior confinamiento y la paralización de las actividades económicas no esenciales, ha inducido efectos nunca observados sobre el sector eléctrico: desplome de la demanda, cambios sin precedentes en la estructura de generación, y descensos de los precios, las emisiones de gases contaminantes y del consumo de combustibles fósiles en la industria y el transporte.

Para el OS este parón en la actividad ha sido un ´gran experimento de campo´ que permite estudiar en detalle el impacto que han tenido las medidas de confinamiento sobre el sistema eléctrico nacional, la estructura de generación, el comportamiento de la demanda y sobre los precios, y cuya dimensión puede brindar lecciones y experiencias de gran utilidad para el futuro.

Uno de los responsables de este análisis, el ingeniero industrial, Juan A. Avellaner, destaca que “las renovables eléctricas han demostrado durante el confinamiento su fortaleza y su verdadero valor intrínseco: el autoabastecimiento en un entorno de tensión extrema. Han aportado potencia hasta el techo del 73% y han inducido precios umbrales de 17,4 €/MWh, con caídas en los mismos del 36,1%, respecto a marzo de 2019. Además, la eólica, solar e hidráulica, se han amalgamado perfectamente entre ellas para dar una respuesta resiliente a la demanda eléctrica”.

Explica Avellaner que “en abril el sector eléctrico tocó el suelo en emisiones mensuales, siendo las más bajas desde 1990, con un valor de 1,7 MtCO2eq, consecuencia de haber alcanzado un techo de generación libre de CO2 del 75,5%. La ratio de emisiones descendió en abril hasta 0,104 tCO2/MWh, mínimo-minimorum histórico peninsular, y el volumen de emisiones ha sido el más bajo desde 1990”.

Cabe señalar que el descenso de la demanda eléctrica del 17,5% en abril constituye la mayor caída histórica mensual observada desde que existe información estadística. Ha sido la más baja en los últimos 18 años y en términos de energía final desde la crisis de petróleo de 1973. Estas caídas han inducido una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero del 42% asociadas a la energía.

Durante el período de confinamiento (marzo y abril) el consumo de energía eléctrica final ha caído un 17,6% y el consumo total en términos de energía final el 45%, sobre los mismos meses de 2019.

Otro hito singular es que en abril se alcanzó el máximo histórico de penetración diaria de las renovables: un 70,9%. Su aportación superó el 70% durante más de 7 horas, confirmando la estabilidad y gestionabilidad de la red en esas condiciones extaraordinarias.

Hay que destacar que la generación fotovoltaica logró atender al 27,6% de la demanda, un hecho que se produce por primera vez desde que existen datos y que señala el camino de las próximas décadas.

En todo caso, el OS constata que los bajos precios de generación alcanzados durante el confinamiento no repercutieron simétricamente en la factura de los consumidores finales. “Los precios en origen cayeron en abril un 56,6% interanual, descenso que no se vio reflejado en los recibos de los usuarios”, afirma la entidad.

Previsiones

En tanto, el experto estima “una caída del consumo energético en una banda del 4,8% al 10,3% para este año, dependiendo de la situación macroeconómica. El sistema energético en España, y más en concreto el eléctrico, está sobredimensionado en comparación con redes similares de países de la UE: tanto, para estas situaciones de confinamiento con un factor de sobreequipamiento de 6,6; como en situaciones normales con factores de 3,6; y en máximas demandas con el 2,7”.

Por su parte, Fernando Prieto, del OS sostiene que “las lecciones aprendidas deben servirnos para el futuro #postcovid. Se hace necesario trasladar los precios bajos a los usuarios, además de mantener y aumentar el nivel de descarbonización de la producción de energía eléctrica con menores emisiones de gases de efecto invernadero; eliminar el 2% de la generación por carbón y posteriormente el 14% de la de gas y fuel; además se deben trasladar las caídas de precios a los consumidores, potenciar las renovables no intermitentes como la termosolar y la hidráulica de bombeo, y dar un impulso inequívoco a la energía distribuida y al autoconsumo, sobre todo en tejados y cubiertas solares para avanzar en la independencia energética”.

 

 

2020-06-16T13:53:37+02:00 11 junio, 2020|