La Comisión promete una neutralidad climática en 2050

Como respuesta al Parlamento y Consejo Europeo, el ejecutivo de la UE ha publicado esta semana su estrategia a largo plazo para cumplir con el acuerdo climático de París. Esta visión implicaría que el 80% de la electricidad provenga de fuentes renovables a mediados de este siglo.

También propone un Fondo Social Europeo Plus (FSE +), con un valor de €101.200 millones. Un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización con un presupuesto de €1.600 millones para ayudar a los trabajadores que fuesen despedidos inesperadamente debido a la transición a una economía baja en carbono.

Frente a estas intenciones, hay que señalar que los próximos presupuestos europeos, que aún se negocian, incorporan partidas importantes destinadas a los combustibles fósiles.

Para ceñirse al Acuerdo de París de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) que establece el objetivo de contener el aumento de las temperaturas globales muy por debajo de 2 ° C –según los niveles preindustriales- y realizar los esfuerzos para limitarlo a 1,5 ° C, la Unión Europea debe presentar en el año 2020 una estrategia para mediados este siglo.

Por ello, la Comisión Europea ha adoptado hoy una visión estratégica a largo plazo para una economía próspera, moderna, competitiva y climáticamente neutra para 2050, a través de un documento que llama Un planeta limpio para todos. Esta es su respuesta a la invitación que tiempo atrás le hicieran el Parlamento y el Consejo Europeo.

La estrategia vendría a señalar cómo Europa puede liderar el camino hacia la neutralidad climática mediante la inversión en soluciones tecnológicas realistas, la capacitación de la ciudadanía y la armonización de la acción en ámbitos clave como la política industrial, la financiación o la investigación, garantizando al mismo tiempo la justicia social para una transición justa.

La finalidad de esta estrategia a largo plazo no es fijar objetivos, sino en crear una visión y una dirección adecuada, trazar un plan para ello, e inspirar y permitir a las partes interesadas, investigadores, empresarios y ciudadanos por igual desarrollar nuevas e innovadoras industrias, empresas y empleos asociados.

“Nuestros ciudadanos nos han dado un mandato sólido: según el último Eurobarómetro especial (noviembre de 2018), el 93% de los europeos cree que el cambio climático está causado por la actividad humana y el 85% está de acuerdo en que la lucha contra el cambio climático y un uso más eficiente de la energía pueden crear crecimiento económico y puestos de trabajo en Europa. Con la estrategia que hoy presentamos, la UE puede informar a los demás acerca de cómo podemos conseguir colectivamente un planeta limpio y demostrar que transformar nuestra economía es posible y beneficioso”, señala en su nota el ejecutivo europeo.

Tras este paso, la Comisión invita al Consejo Europeo, al Parlamento Europeo, al Comité de las Regiones y al Comité Económico y Social a considerar la visión de la UE para una Europa climáticamente neutra para 2050.

A fin de preparar a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE para configurar el futuro de Europa en el Consejo Europeo del 9 de mayo de 2019 en Sibiu, los ministros de todas las formaciones pertinentes deben celebrar amplios debates políticos sobre la contribución de sus respectivos ámbitos políticos a la visión global.

A la espera de los nuevos planes nacionales en clima y energía en 2018

Cabe señalar que los Estados miembros presentarán en Bruselas, a más tardar a finales de 2018, sus proyectos de planes nacionales en materia de clima y energía, que son fundamentales para la consecución de los objetivos climáticos y energéticos para 2030 y que deben orientarse al futuro y tener en cuenta la visión a largo plazo de la UE.

Lo presentado por Bruselas hoy no es una propuesta legislativa, sino una visión estratégica sobre cómo la UE puede cumplir el Acuerdo de París al tiempo que mejore los beneficios colaterales de la reducción de emisiones y transforma su economía para el siglo XXI.

La visión presentada no propone cambiar los objetivos de clima y energía para 2030, pero debe permitir a la UE desarrollar políticas a tiempo para el 2050.

La Estrategia también señala que una transición hacia la neutralidad climática no puede ocurrir sin la concurrencia de importantes políticas de fomento del crecimiento y apoyo, como la competencia, el mercado laboral, el desarrollo de habilidades, la cohesión regional, los impuestos y otras acciones estructurales.

Vías de reducción de las emisiones

La Comisión investigó las vías para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que son consistentes con el entendimiento científico actual sobre cómo limitar el calentamiento global a un aumento de la temperatura muy por debajo de 2 ° C y 1,5 ° C, según lo compilado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

La Comisión propone que la UE logre reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero que se sitúan entre -80% (en comparación con 1990) y las cero emisiones netas para 2050, “en línea con el Acuerdo de París”, agrega.

Sector energético

La mayor parte del sistema de energía europeo, que representa más del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero, se basa en combustibles fósiles. Todas las vías evaluadas implican que para mediados de siglo esto cambiará radicalmente. El despliegue de energía renovable impulsará una electrificación a gran escala del sistema de energía, ya sea a nivel de usuarios finales, como el uso de energía en la industria, edificios o transporte, o para producir combustibles y materias primas sin carbono para la industria. El sector energético se convertirá así en un elemento central para la transformación de otros sectores económicos.

Todas las vías convergen en un elemento central: la generación de energía debería estar completamente descarbonizada para 2050. Esto implica que más del 80% de la electricidad de la UE se produciría a partir de fuentes de energía renovables.

Industria

La mayoría de las emisiones industriales de gases de efecto invernadero provienen de la calefacción, ya sea para aplicaciones de vapor y agua caliente o alta temperatura. Estas emisiones pueden reducirse a través de mejoras de eficiencia adicionales y al cambiar a fuentes de energía de bajo y cero carbono como la electrificación basada en energías renovables, biomasa sostenible, combustibles sintéticos o hidrógeno. Alrededor de un cuarto de las emisiones industriales consiste en emisiones relacionadas con el proceso (es decir, emisiones de reacciones químicas distintas de la combustión). “Reducir estas emisiones requerirá una auténtica innovación de procesos o la aplicación de captura y almacenamiento de carbono”, sostiene la Comisión.

Movilidad

El sector del transporte actualmente depende en gran medida de los combustibles fósiles. Lograr reducciones profundas de emisiones requerirá un enfoque de sistema integrado. Esto incluye “promover la eficiencia general de los vehículos, los vehículos y la infraestructura de bajas y cero emisiones; un cambio a largo plazo a combustibles de carbono alternativos y netos cero para el transporte; mayor eficiencia del sistema de transporte: aprovechando al máximo las tecnologías digitales y los precios inteligentes y fomentando la integración multimodal y los cambios hacia modos de transporte más sostenibles”, dice Bruselas.

No existe una solución única de combustible para el futuro de la movilidad baja en carbono: se necesitarán todas las alternativas a los combustible principales, hay diferentes opciones para diferentes modos de transporte. Los cambios en el comportamiento y la elección del consumidor para cambiar del transporte privado al transporte público con bajas emisiones de carbono, la movilidad compartida y la movilidad sin emisiones de carbono (andar en bicicleta, caminar) también son fundamentales.

Edificios

Tanto el sector residencial como el de edificios de servicios representan la mayor parte del consumo final de energía en la UE: aproximadamente el 40% del total en 2015. Un mejor aislamiento de los edificios y otras medidas para mejorar el stock de viviendas en una escala mucho mayor que la actual ayudará a reducir el uso de energía para calefacción.

Los productos y dispositivos más eficientes, la implementación de sistemas de administración de edificios / dispositivos “inteligentes” y el comportamiento del consumidor ayudarán a moderar aún más la demanda de energía. En cuanto a las necesidades energéticas restantes, el cambio de combustible tendrá que ocurrir en casi todos los hogares que utilizan calefacción renovable (electricidad, calefacción urbana (producida a partir de fuentes renovables), gas y energía solar térmica.

Agricultura

Este sector productivo tendrá que seguir proporcionando alimentos, piensos y fibra a la sociedad y la economía, al tiempo que contribuye a los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero que no son CO2 en la UE. Éstas pueden reducirse a través de una variedad de prácticas y tecnologías, como la mejora de la ganadería, la gestión de fertilizantes y estiércol. La práctica agrícola también influye en el carbono almacenado en nuestro suelo.

La biodiversidad

Los ecosistemas terrestres y marinos son un activo esencial para mitigar el cambio climático. A nivel global, estos “sumideros de carbono” naturales absorben el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero antropogénicos, incluso en particular a través de los océanos. El resto se almacena en la atmósfera, lo que aumenta las concentraciones de gases de efecto invernadero y provoca el cambio climático.

Es importante mantener y aumentar aún más el sumidero natural de bosques, tierras agrícolas y humedales en la UE. También ayuda a compensar las emisiones de gases de efecto invernadero restantes que no se pueden evitar. En este contexto, preservar y restaurar los ecosistemas y las soluciones basadas en la naturaleza tienen un papel clave que desempeñar y brindan múltiples beneficios para mitigar el cambio climático y adaptarse a sus consecuencias.

Bruselas reconoce que estos ecosistemas proporcionan un conjunto de servicios que nos protegen de los efectos del cambio climático, como la retención de agua, el control de inundaciones, las mejoras en la calidad del aire y la protección contra la desertificación y combaten el efecto isla de calor en las ciudades al tiempo que contribuyen a la mitigación del cambio climático.

Impacto socioeconómico

Anualmente, cerca del 2% del PIB de la UE se invierte en el sistema energético y la infraestructura relacionada. Esto tendría que aumentar a 2,8% (alrededor de EUR 520-575 billones anuales, excluyendo las inversiones relacionadas con el stock de vehículos) para contribuir a una economía cero en emisiones netas. Esta es una cantidad significativa, incluso para una economía desarrollada como la UE, pero dicha inversión adicional se puede amortizar mediante, por ejemplo, menores facturas de energía o mayor competitividad.

En general, se prevé que la transición estimule el crecimiento y el empleo, con un impacto beneficioso sobre el PIB de hasta el 2% para 2050.

La mayoría de las inversiones necesarias para poner a la UE en un camino de clima neutral provendrán de individuos o empresas privadas. La intervención pública puede abordar las restricciones financieras que impiden flujos de inversión.

Críticas con el presupuesto de la UE

Según lo planteado, el próximo presupuesto de la UE debería financiar las soluciones y no las causas del cambio climático, en teoría. A pesar de estas intenciones, desde organizaciones de lucha contra el cambio climático, señalan que las propuestas legislativas actuales permitirían e incluso estimularían la financiación de combustibles fósiles, en particular el gas, durante la mayor parte de la próxima década.

Según CAN Europe, la Comisión Europea ha propuesto continuar subvencionando más combustibles fósiles durante la próxima década hasta el próximo presupuesto de la UE a largo plazo (Marco financiero plurianual 2021-2027). Y los intentos de Bruselas de excluir los combustibles fósiles de algunos fondos de la UE son cuestionados por algunos Estados miembros y por algunos parlamentarios.

Los planes y las legislaciones aún no son definitivos ya que los presupuestos están en negociaciones.

Impacto en el empleo

Volviendo a la visión estratégica, si bien se espera que la transición a una economía neutral al clima tenga un impacto positivo en el empleo, señala la CE, algunos sectores experimentarán pérdidas de empleos como la extracción de carbón y la de combustibles fósiles. Otros sectores verán un cambio en la forma en que producen bienes, lo que requerirá que se vuelva a capacitar la fuerza laboral.

“Este proceso afectará a algunas regiones más que a otras, en particular donde las industrias extractivas y la manufactura de uso intensivo de energía representan una proporción relativamente alta del empleo total. Dicha transición deberá gestionarse con cuidado, garantizando la equidad social desde el principio”, explica Bruselas.

Para abordar esto, tanto la UE como sus Estados miembros deben tener en cuenta las implicaciones sociales de esta transformación desde el principio y desplegar todas las políticas relevantes al máximo para mitigar este desafío.

Fondo Social Plus

Para el próximo presupuesto a largo plazo de la UE, la Comisión ha propuesto fortalecer la dimensión social de la Unión con un Fondo Social Europeo Plus (FSE +), con un valor de 101.200 millones de euros. Un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización (EGF, por sus siglas en inglés) más efectivo, con un presupuesto total de 1.600 millones de euros, podrá apoyar también a los trabajadores que fueron despedidos inesperadamente debido a la transición a una economía baja en carbono.

El desarrollo de habilidades será importante para mantener nuestra economía competitiva y asegurar la participación plena en la economía y la sociedad. Es esencial abordar los cambios que se producirán en el mercado laboral debido a la transición con bajas emisiones de carbono, pero también para abordar otras transformaciones en curso, como una mayor digitalización.

 

Las tecnologías y el modelo de consumo

La Comisión ha estudiado vías diferentes de reducción de emisiones. Algunas se enfocan en tecnologías u opciones específicas, otras se centran más en medidas del lado de la demanda, como promover la eficiencia energética o la economía circular.

Sin embargo, siempre quedarán algunas emisiones, por ejemplo, de la agricultura. Para lograr emisiones netas cero de gases de efecto invernadero, estas deben ser compensadas por el aumento de las absorciones en nuestro sumidero natural (por ejemplo, la forestación o el manejo mejorado del suelo) o mediante el despliegue de tecnologías de emisión negativa (por ejemplo, el uso de bioenergía combinada con la captura y almacenamiento de carbono) aún en desarrollo.

Para la transición, explica la CE, la innovación de la economía digital es vital para generar beneficios para la competitividad y la descarbonización. La visión de la Comisión analiza, por ejemplo, el uso de la digitalización en el sector del transporte y en la generación de energía. Los aspectos de la economía circular son de particular importancia tanto para la industria como para los consumidores. Una agricultura más inteligente se beneficiará de una mayor digitalización.

 

2019-03-04T17:51:24+02:00 28 noviembre, 2018|