Bruselas abre consulta sobre la directiva del agua

Desde hace un año se sigue una hoja de ruta para la revisión de la Directiva marco de Aguas junto con dos otras directivas relacionadas: la Directiva 2006/118/CE relativa a la protección de las aguas subterráneas contra la contaminación y el deterioro, y la Directiva 2007/60/CE del Parlamento europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2007, relativa a la evaluación y gestión de los riesgos de inundación. Ahora se abre la consulta pública relativa a la revisión de estas Directivas que finalizará el próximo 4 de marzo de 2019.

Alexandra Farbiarz, de Terraqui, recuerda que Directiva 2000/60/CE del Parlamento europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2000, por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas (DMA) no se ha revisado desde que fue presentada en el 2000.

Después de 18 años de aplicación de la DMA, se llama a su revisión con una hoja de ruta que se inició el 20 de octubre de 2017. En ella se revisa el marco conceptual de la DMA y se señalan sus dos “hijas directivas”: la Directiva 2006/118/CE relativa a la protección de las aguas subterráneas contra la contaminación y el deterioro y la Directiva 2007/60/CE, de 23 de octubre de 2007, relativa a la evaluación y gestión de los riesgos de inundación, las cuales también forman parte del objeto de la consulta pública.

Se busca más eficiencia en el uso de los recursos

Entre otros aspectos, la UE ha destacado que el sector de las aguas es muy dinámico y comprende 9.000 Pymes activas, generando casi 500.000 puestos de trabajo equivalentes, por lo que se configura como un motor económico que persigue un crecimiento más eficiente en el uso de los recursos.

Asimismo, muchos de los Estados miembros planificaron medidas basándose en lo que ya existía antes de la DMA, sin tener en cuenta la situación real de las masas de agua. Así, pues, muchos países optaron por hacer estimaciones a partir de las cuales las medidas actuales podrían permitir llegar a conseguir los objetivos ambientales de la DMA. Por consiguiente, se otorgaron demasiadas exenciones y se retrasó la aplicación adecuada para llegar a un “buen estado” de las aguas, tal como lo requiere la Directiva marco.

Por su parte, la agricultura es la principal fuente de contaminación difusa de las aguas y, aunque el 63% de las demarcaciones hidrográficas comunicaron que la aplicación de la Directiva de Nitratos no bastaba para combatir la contaminación difusa para lograr los objetivos de la DMA, no se han incorporado las medidas necesarias para corregir las deficiencias que persisten. En el 2015, la contaminación difusa afectaba significativamente a un 90% de las demarcaciones hidrográficas, al 50% de las masas de agua de superficie y al 33% de las masas de agua subterránea de toda la UE.

En tanto, la sobreextracción de agua afecta a un 10% de las masas de agua en superficie y al 20% de las aguas subterráneas de la UE. Las masas de agua afectadas por la sobreexplotación se han abordado inadecuadamente, puesto que legalmente se ha recurrido a las excepciones de la DMA de manera generalizada y a menudo sin la adecuada justificación. También, la mayoría de los Estados miembros no se ha ocupado de las necesidades de agua de la naturaleza, otra de las obligaciones de la DMA.

Los cambios de caudal y la forma física (“la hidromorfología”) de las masas de agua se cuentan como una de las principales dificultades para obtener un buen estado de las aguas. Estos cambios se deben, mayoritariamente, al desarrollo de insfraestructuras como canales de “drenaje”, balsas de riego, presas para centrales hidroeléctricas, embalses para facilitar la navegación o terraplenes, o diques de contención. Algunos Estados miembros no han desarrollado métodos de evaluación del estado de las aguas que sean sensibles a los cambios hidromorfológicos, lo que limita su capacidad para solucionar el problema con efectividad.

Dresden (Alemania), agosto de 2002.

Como consecuencia de la Directiva de Inundaciones, en el 2015 la UE presentó el “Informe general europeo: Evaluación de los informes de los Estados miembros sobre la evaluación preliminar del riesgo de inundación y la identificación de áreas de riesgo de inundación potencialmente significativo”.

El informe concluye que algunos Estados miembros han optado por realizar evaluaciones nuevas de riesgo de inundación, mientras que otros han recurrido a evaluaciones existentes o han combinado ambas fórmulas. El origen más habitual de las inundaciones se es de carácter fluvial, seguido del pluvial y del marítimo. Las consecuencias afectan sobre todo en el ámbito económico primero, y luego en el sanitario. Sin embargo, solo un tercio de los Estados miembros han considerado explícitamente la evolución a largo plazo de los cambios climáticos y socioeconómicos en su evaluación del riesgo de inundaciones.

Pues bien, ahora, la Consulta Pública quiere recoger la opinión del público en general y del especializado con el fin de adecuar la DMA a una actualización que, a su vez, también deberá incorporar aspectos de la economía circular.

Qué se consulta

-Las prioridades que se deberían tener respecto a los distintos usos y funciones del agua.

-La gestión de los recursos del agua.

-Aspectos cuantitativos del uso del agua.

-La contaminación de las aguas.

-Desarrollo de infraestructuras.

-Abstracción del agua (eliminación de agua de cualquier fuente, ya sea permanentemente o de forma temporal).

-Principales retos a abordar en relación al agua.

-Valoración de los aspectos que han mejorado desde la transposición de la DMA en los Estados Miembros desde 2003.

-Aspectos sobre la información que recibe la ciudadanía sobre el agua.

-Aspectos sobre percepción de vínculo entre las necesidades de agua y cambio climático.

-Percepción sobre las inundaciones y sus consecuencias.

-Percepción sobre el conocimiento acerca de las principales Directivas directamente relacionadas con el agua.

Respecto al cuestionario dirigido a los expertos, se hace un repaso de las 4 principales Directivas del agua, es decir, la DMA, la Directiva 2006/118/CE relativa a la protección de las aguas subterráneas contra la contaminación y el deterioro, la Directiva 2008/105/CE, de 16 de diciembre de 2008, relativa a las normas de calidad ambiental en el ámbito de la política de aguas, por la que se modifican y derogan ulteriormente las Directivas 82/176/CEE, 83/513/CEE, 84/156/CEE, 84/491/CEE y 86/280/CEE del Consejo, y por la que se modifica la Directiva 2000/60/CE  , y la Directiva de Inundaciones.

Para cada una de ellas se realizan una serie de preguntas que deben responder a los criterios de eficacia, eficiencia, pertinencia, coherencia y valor añadido.

 

2018-11-14T11:49:20+01:00 16 octubre, 2018|