Desde septiembre del año pasado, Turismo Botánico ofrece rutas en toda España para que nos acerquemos al mundo de las plantas en compañía de unos guías apasionados por la flora y también educadores medioambientales. Fundada en Murcia en 2016, esta empresa aglutina a un grupo interdisciplinario, con miembros que provienen de distintos puntos de la geografía española y que, hasta el momento, proponen más de 70 rutas.

De esta manera convergen en la plataforma profesionales de la botánica, dispuestos a trasmitir su bagaje, con quienes no se conforman sólo con ver un paisaje sin nombres propios y que valorando esto pagan una tarifa que oscila entre los 10 y los 20 euros.

Explica el fundador de Turismo Botánica, y doctor en ecología, Víctor Zapata, que este servicio se dirige tanto a quienes suelen practicar senderismo y quieren ampliar sus conocimientos, como también a los que no salen tanto, pero buscan enriquecer una salida, por ejemplo en fin de semana, dejándose guiar por los que saben. Los usuarios suelen ser adultos, mayores de 30 años –sin límites- (los de 15 y 25 años no sé dónde están, se pregunta) y padres y madres con hijos.

Entre las rutas propuestas la oferta es variada. Desde la Flora Pirata en el Cabo de Cope hasta los meandros del Parque Natural de Somiedo.  El sitio web también dispone de una amplia información sobre la oferta de jardines y colecciones botánicas de España, fruto del trabajo de investigación de Zapata.

 

Rosalía Garrido, guía botánica en Asturias.

Combatir el efecto Disney

El biólogo Carlos Perles está asociado al proyecto en Navarra desde el principio. Como guía experto, ofrece tres rutas: Ezkaba, Irati y Orbaizeta. Explica que con esta iniciativa se da a conocer la biodiversidad y, de paso, se sugiere que los sitios queden mejor de como estaban al llegar. Otro de sus propósitos es poner remedio al llamado efecto Disney, señala, aquella ilusión cada vez más común entre los niños que suponen que los animales son los que viven en la jungla.

Perles explica que sus rutas se ajustan a los requerimientos y necesidades del público. Se planifica la duración y el total del recorrido. Un paseo botánico puede llegar hasta la cumbre de un monte o hasta un punto intermedio, si hace falta probar, por ejemplo, el sabor de las bellotas. Todo está en la curiosidad de los asistentes y de lo que ofrezca la naturaleza.

De las especies que tiene a su alcance, el especializado en conservación del medio natural sin dudarlo destaca el hayedo. La masa de este árbol en Navarra llega a casi el 50% del total de la península ibérica y es de gran relevancia en Europa. Estas poblaciones locales, cuenta, son el hábitat de las siete especies de pájaros carpinteros que hay en el mundo.  Eso sí, pide este ecólogo, para oírlos se necesita estar en silencio.

 

 

Turismo botanico, La mancha

Un paisaje de Castilla-La Mancha. Crédito de la imagen: Turismo Botánico.